Los comunistas de Rusia se reúnen

 

Viacheslav Titiokin - Sovietskaya Rossia
  

Traducido del ruso para Rebelión por Josafat S. Comín

 

  
En Moscú se celebró el XXXIV congreso de la UPC-PCUS El pasado sábado en

Moscú sesionó el 34 congreso de la Unión de Partidos Comunistas-Partido
Comunista de la Unión Soviética (UPC-PCUS). El nombre mismo de este fórum
deja bien a las claras, que en el trabajo de los partidos hermanos pervive
la idea de continuidad de las tradiciones del PCUS. A pesar del agresivo
anticomunismo de las élites gobernantes y de los medios de comunicación, los
comunistas de los países de la CEI y las repúblicas bálticas no contemplan
renunciar a nuestro glorioso pasado.

El congreso anterior tuvo lugar hace cinco años, por lo que para nuestros
camaradas era especialmente importante tener la oportunidad de volver a
juntarse, intercambiar experiencias, compartir planes y simplemente sentir
el apoyo de los amigos. En el trabajo del congreso estuvieron representadas
las delegaciones de los partidos hermanos de Rusia, Bielorrusia, Ucrania,
Moldavia, Prednestrovie, Georgia, Osetia del Sur, Abjasia, Armenia,
Azerbaiyán, Kazajistán, Kirguizistán, así como los partidos que trabajan en
la clandestinidad en Turkmenistán, Uzbekistán y Repúblicas Bálticas.
Guennadi Ziuganov, presidente del CC del PCFR y presidente del Comité de la
UPC-PCUS
, presentó el informe al congreso. En su ponencia procedió a
analizar las terribles consecuencias de la enorme tragedia que supuso la
destrucción de la URSS para la vida de decenas de millones de personas, se
fijaron las tareas para el fortalecimiento de la lucha por los derechos e
intereses de los trabajadores, por la reconstrucción de la unión histórica
de nuestros pueblos, destruida por la mala voluntad de los “reformadores”.

Se señaló que la crisis mundial ha golpeado duramente a las antiguas
repúblicas de la URSS. Por ejemplo, los países bálticos, a pesar de haber
sido triunfalmente integrados “en Europa”, se han visto hoy sumidos en una
profunda recesión. Letonia se ha convertido en el país más pobre de la Unión
Europea.
Casi una cuarte parte de la población de Letonia vive por debajo
del umbral de la pobreza y la merma en el número de habitantes es la más
alta de Europa, producto de la mortalidad y la emigración. Algo mejor es la
situación en Lituania y Estonia. Un escenario parecido encontramos en otras
ex repúblicas de la URSS. Todo esto provoca el descontento de los pueblos de
estos países, abona el terreno para la lucha contra el capitalismo salvaje y
criminal, que les fue impuesto a nuestros pueblos en 1991, y hace aumentar
el atractivo de las ideas de justicia social que defienden nuestros
partidos.

En el transcurso de las intervenciones se hizo evidente hasta qué punto son
diferentes las condiciones en que nuestros partidos hermanos han de
trabajar. Por ejemplo, el Partido Comunista de Bielorrusia colabora
activamente con el presidente Lukashenko en la realización de los programas
sociales y económicos del gobierno popular. Como destacó el primer
secretario del CC del Partido Comunista de Bielorrusia, Tatiana Golubieva,
“Nosotros los comunistas, comprendemos y sentimos cercanas las ideas de
justicia social, que defiende el gobierno de nuestro país. Sin embargo no
vamos a detenernos en lo conseguido. Nos hemos fijado la tarea de duplicar
nuestra afiliación, establecer organizaciones del partido en todas las
regiones del país”.

En lo que respecta al resto de partidos hermanos, todos ellos se encuentran
en la oposición. Si bien, pese a encontrarse en la oposición, los partidos
de Rusia, Ucrania, Moldavia, y Kirguizistán mantienen representación
parlamentaria. Hay una serie de partidos que no han conseguido obtener
representación (Georgia, Armenia, Azerbaiyán, y Kazajistán), mientras que
otros, como ya hemos señalado, siguen estando prohibidos.

Se dedicó –como no podía ser de otro modo- especial atención a la situación
en Ucrania. La situación allí es especialmente dura: los protegidos del
capital local e internacional, bajo distinto camuflaje, se disputan el
poder, debiendo los comunistas –en unas condiciones harto complicadas- abrir
los ojos y desvelar la verdadera esencia de estos “amigos del pueblo”. En
durísimas condiciones debe trabajar el Partido Comunista de Georgia. Ha
adoptado una postura auténticamente internacionalista en la cuestión sobre
la intervención del régimen de Saakashvili contra Osetia del Sur y Abjasia.

La respuesta del gobierno pro usamericano ha sido la persecución de los
comunistas: algunos han sido encarcelados, otros han tenido que salir al
exilio. Los que quedan y continúan luchando en Georgia no lo tienen nada
fácil. El partido de jure no está prohibido, pero prácticamente se ve
obligado a operar en la semiclandestinidad. Se le exige que renuncie a la
declaración de agosto del año pasado cuando condenó la agresión contra las
repúblicas vecinas. El gobierno intenta privarles de su sede en Tiflis. Ya
han hecho lo propio en ciudades como Zugdidi, Gori y Batumi.

Por otra parte, aunque de modo modesto, con bastante éxito trabajan nuestros
camaradas en Kirguizistán. Después de un periodo complicado, donde vio como

su influencia se debilitaba bastante, en los últimos años el partido vuelve
a recuperar fuerzas y en las elecciones parlamentarias de 2007, a pesar de
la falsificación masiva ejecutada por el gobierno, el Partido pudo ocupar el
octavo lugar en el parlamento (entre 90). Se ha incrementado notablemente el
número de militantes. En general no es mala su situación a nivel local. Hay
regiones dominadas completamente por los comunistas. Por cierto que en
Kirguizistán conocen y respetan “Sovietskaya Rossia”, siguen atentamente sus
publicaciones, están intentando poder volver a subscribirse y están
interesados en que se pudiese imprimir directamente en Bishkek.

A pesar de la feroz resistencia de los regímenes semifascistas locales, cabe
hablar de éxito entre los jóvenes comunistas de los países bálticos. La
juventud se siente atraída por los ideales de justicia social, crece la
comprensión de que sólo mediante la supresión del capitalismo se podrá
encontrar una salida de la durísima situación en la que se encuentran casi
todos los países de la antigua URSS.

Al mismo tiempo, y sin olvidar las grandes diferencias en la situación de
los países de la CEI y los países bálticos, también hay en la vida y
actividad de nuestros partidos hermanos mucho en común. A fin de cuentas,
todos los pueblos de la antigua URSS se enfrentan a problemas similares,
provocados en primer lugar por la destrucción de los lazos económicos
interdependientes de la URSS, y la llegada al poder de una burguesía vendida
y ávida de riquezas.

Por eso, los recuerdos nostálgicos sobre la vida en común en el seno de la
familia de los pueblos de la Unión Soviética, están presentes en la vida de
todos estos países. No se trata de sensiblería emocional. Golpeados por la
crisis económica, los pueblos de los países hermanos, han comenzado a
entender mucho mejor lo que perdieron, lo cruelmente que fueron engañados,
por aquellos que les prometieron un inmediato paraíso capitalista. En todos
los países de la CEI y el Báltico, la gente de mediana edad y la generación
de los mayores, lo recuerda por experiencia propia. Mientras, la juventud se
encuentra influenciada por la propaganda antisoviética y anticomunista. Pero
incluso entre la juventud los sentimientos pro usamericanos están
desapareciendo. Empiezan a comprender que Rusia es el vecino histórico y es
precisamente con él, que interesa en primer lugar tener una relación de
amistad. La gente joven empieza a demostrar interés por los relatos de sus
padres sobre los beneficios que disfrutaba la gente sencilla en tiempos de
la URSS.

Es especialmente importante, el que los comunistas sean vistos en el pueblo
como una fuerza internacional. Nuestros camaradas nos contaban como los
comunistas son la única fuerza política que tiene algo más que socios,
partidos hermanos, y no solo en la antigua URSS, sino prácticamente en
cualquier país del mundo. Es este sentimiento de pertenecía a una poderosa y
gloriosa familia el que les levanta el espíritu, especialmente a aquellos,
que luchan en condiciones esencialmente complicadas.

Los comunistas de la CEI a diferencia de los partidos burgueses, surgidos de
la nada, tienen una larga tradición, una firme disciplina, y programas
claros. Esto atrae la gente a nuestros camaradas. Mientras, los partidos
burgueses “caudillistas” desaparecen en cuanto abandona la escena política
el caudillo de turno. Como decía un joven camarada de Kirguizistán,
“nosotros somos rojos, y ellos de colores, ya que, como camaleones, varían
de color”.

Un rasgo importantísimo de nuestros partidos hermanos es el
internacionalismo. Podemos imaginarnos lo duro que debió ser para nuestros
camaradas georgianos enfrentarse a la intervención de las tropas georgianas
en Osetia del Sur y Abjasia, y defender la alianza económica y
político-militar con Rusia. Sabemos que los hábiles políticos chaqueteros de
las élites gobernantes de las ex repúblicas de la Unión, no desaprovechan la
oportunidad de defender la amistad con Rusia. Pero sus ojos y bolsillos,
miran en primer lugar hacia donde les pueda ser más rentable: Occidente,
China, o los estados árabes productores de petróleo. Mientras que nuestros
comunistas de los países de la CEI y sus partidarios defienden firmemente la
necesidad de una estable alianza con Rusia.

Por supuesto el trabajo del congreso no se limitó a las sesiones. La
comunicación continuó más allá del salón de plenos. Es una oportunidad única
de comunicarse con correligionarios de partidos hermanos.

Los comunistas dejarían de serlo si se durmiesen en los laureles y no
analizasen su actividad desde un punto de vista crítico. Los delegados del
congreso hicieron propuestas concretas para hacer el trabajo conjunto más
efectivo. Hay que mejorar la comunicación, la relación diaria entre nuestros
partidos, actualizar el directorio de direcciones, teléfonos, dirigentes.

Sonaron propuestas para realizar actos de la UPC-PCUS en otras repúblicas de

la antigua URSS, lo que sin duda ayudaría a aumentar la autoridad de los
partidos hermanos.

También se habló sobre la necesidad de reforzar las visitas de delegaciones
de los grupos parlamentarios para el intercambio de experiencias de trabajo,
o sobre el envío de diputados como observadores a las elecciones, lo que
podría ayudar en la lucha contra la falsificación. El campo para la
colaboración es muy amplio, y continúa creciendo en las actúales condiciones
de crisis, el desencanto de las masas y el aumento de influencia de los
comunistas. Es una opinión en la que todos coincidieron.

En la clausura del congreso, fue elegido el nuevo Consejo de coordinación de
la UPC-PCUS y la Comisión de garantías, sobre bases de igualdad (con tres
representantes por partido, grande o pequeño). Ziuganov fue nuevamente
reelegido como presidente del Consejo Fueron aprobadas las resoluciones
políticas y una resolución adicional en defensa de nuestros camaradas,
presos políticos de Rusia, Cáucaso y Asia central. El trabajo ha terminado,
pero el compromiso continúa. En defensa de nuestro partidos y pueblos
hermanos.

Viacheslav Titiokin es vice redactor jefe de “Sovietskaya Rossia” y
secretario del CC del PCFR