EL APLAZO DE OBAMA
Marcos Domich
Hace
un año Barak Obama llegaba
a
Llegó
Barak con una altísima popularidad (más de 70%) y
hasta, con lo que se llamó obamomanía. Mas las cosas
han cambiado poco en los EUA y menos aún en el mundo. Uno de los primeros actos
de Obama fue firmar la orden de cierre de la cárcel
de Guantánamo. Iban a tomarse su tiempo, tenía que desaparecer en unos meses, en
un año, pero ahí sigue todavía y retiene a ciudadanos árabes, afganos a quienes
no se les ha iniciado juicio. Y fueron torturados y vejados horrorosamente.
Prometió
que retiraría las tropas de ocupación de Irak. Allí, las tropas yanquis, no
fueron a “liberar” a los iraquíes de la tiranía de Sadam
Hussein, a quién acusaban de querer de desatar una
guerra bacteriológica y una guerra nuclear. Mostraron, en la sede de
Peor
aún en Afganistán. Exactamente los días en los que recibía el premio Nóbel de
la paz, Obama, envió 30.000 soldados más y pasó la
cifra de los 100.000. Pero los talibanes acosan a la
soldadesca yanqui, los matan a diario y han demostrado que pueden atacar el
palacio donde está Karzai, el presidente títere.
Afganistán puede ser el nuevo Vietnam de EUA.
Podemos
mencionar otros actos “fallidos” de Obama, como que
se le ha ido al suelo su plan de reforma de la salud. Pero es sobre todo la
esencia de la política interior y exterior la que no ha cambiado. Su actuación
en Haití por el terremoto que casi lo ha destruido, visibiliza la política del
Departamento de Estado y el Pentágono. Mientras Venezuela enviaba un avión con
medicamentos, médicos y rescatistas a los 30 minutos
de la catástrofe e inmediatamente después lo hacía Cuba, EUA enviaba 10.000
soldados. Lo que aparenta ser ayuda humanitaria “rápida y efectiva” es para los
observadores un ensayo más de ocupación de un “Estado fallido”. Reconstruyeron
la torre de control del aeropuerto capitalino. Está bien. Pero después
determinaban quién aterriza y quién no. Lo denunció un ministro francés. En
todo hay señales que contradicen y hacen
del primer año de Obama, al hemos deseado mejor
suerte, un aplazamiento rotundo.