APOCALIPSIS
CAPITALISTA, NOW
Marcos
Domich
La crisis sistémica del capitalismo está dando que hablar
más de lo esperado. Es que son tales sus dimensiones que pareciera que estamos
ante un apocalipsis. Apocalipsis capitalista,
obviamente. Cada día se nos revelan nuevas consecuencias casi todas en tono
trágico. En Japón, la segunda economía mundial, el mes pasado han bajado las
exportaciones en prácticamente un 50%; 49,4% para ser exactos. Ese es el
promedio. En cambio las exportaciones por rubros muestran que las exportaciones
de televisores bajaron en un 63% y la de automóviles hasta más del 70%.
Si de automóviles se trata en los Estados Unidos está el
caso de
Así van las cosas en el mundo en el que se había predicho
el fin de la historia y la eternidad del sistema capitalista (Fukuyama). Pero el curso de la historia es muy distinto a
estas desaprensivas predicciones que no tienen ningún asidero en la realidad.
No sólo que estamos asistiendo al desastre de la
economía, sino a las crisis políticas que son más fuertes en
Pero también en los países capitalistas, llamémosles
clásicos, hay remezones políticos. Dos hechos lo ilustran. La caída del
gobierno en Islandia, país rico y tranquilo donde no pasaba nada, es
incontrastable. En Japón la crisis se expresa de otra manera: Aumenta
espectacularmente la cantidad de suicidas. Los psiquiatras hablan del “problema
o síndrome de marzo”, mes de la renovación de contratos y de los exámenes de
admisión a las universidades. La gran mayoría de los suicidas son varones que
han perdido el empleo o han sido acusados por actos de corrupción.
La perspectiva es algo que debe poner en tensión a
quienes quieren un cambio social que liquide la desigualdad, garantice el
trabajo y respete elementales derechos como el de la salud y la educación. El
capitalismo va a remontar esta crisis, pero ya no será el mismo de antes.
Saldrá inexorablemente debilitado. Para comenzar los EUA no serán la potencia
unipolar. La Unión Europa le está disputando esa hegemonía. Pero es en el
espacio eurasiático donde puede asentarse el polo más fuerte: China, India y
Rusia. No son sólo potencias emergentes, sino que tienen las claves de una
hegemonía franca: Energía, producción (China crecerá pese a todo un 8%) y
reservas internacionales. Son potencias nucleares y sus ejércitos muy
poderosos. No lo ocultan; en la próxima reunión del G-20 propondrán poner fin a
la hegemonía del dólar creando un nuevo patrón o moneda internacional. Chao Tío
Sam, capitalista.
(*)(Publicado resumidamente en OPINION, Cochabamba
29-03-09)