BALANCE POLÍTICO DEL
2008
Marcos Domich
La
pregunta que guía a un balance de esta naturaleza es tan simple como
contundente: ¿Quién venció a quién en la lid política de este año? ¿El gobierno
o la oposición? También puede plantearse en otros términos: ¿ganaron las
fuerzas progresistas y de avanzada o las conservadoras y retrógradas? La
respuesta sin atenuantes es que se impusieron las fuerzas progresistas, la
izquierda en general, en tanto que las derechas fueron duramente golpeadas y no
se repondrán fácilmente. Es más, han sufrido tal deterioro, tal
enflaquecimiento de sus fuerzas, de su credibilidad y hasta de su honorabilidad
(si es que alguna vez la tuvieron) que su futuro no tiene horizontes. Lo que no
quiere decir que dejarán de conspirar y hasta de ensayar sangrientas aventuras.
Las revelaciones acerca de un plan de magnicidio contra Evo, no son sino una
confirmación de lo que habíamos previsto ya hace muchos meses atrás. Estamos
avisados.
Hemos
definido al gobierno de Evo Morales como un gobierno inspirado en valores y
objetivos democráticos, populares, de justicia social y de cambios de contenido
antioligárquico y antiimperialista. No es un gobierno
que se hubiera planteado una opción socialista ni definidamente
anticapitalista. Eso lo maneja la derecha como “trapo rojo” – ante todo
mediático - para asustar a los incautos
y para justificar la defensa de sus intereses materiales.
El
gobierno ha avanzado, aunque no todo lo que quisiéramos ni con la solidez ni
claridad requeridas. Pero pesa más lo positivo que lo negativo. Los aciertos
más completos se han dado en educación, con la alfabetización de un 99% del
universo determinado y en extensión de la atención médica. Ambos logros
imposibles sin la ayuda solidaria y generosa de Cuba y Venezuela.
Un
barómetro de alta sensibilidad es lo que se ejecuta en política exterior. En
esto la conducta del presidente- lo subrayamos, la de él- ha sido la que está a
la altura de las circunstancias y las necesidades del progreso soberano del
país. Algunos de sus colaboradores timoratos cerraban los ojos, como se viniera
un pelotazo. Evo, en cambio, se reafirmaba en la arena internacional.
Ha
habido fallas y serias. No se han tomado todas las medidas posibles para
enfrentar la crisis sistémica del capitalismo y aún es tiempo de hacerlo.
Necesitamos un país más productivo no de palabra, sino de hecho y sobre todo se
requiere un país autosuficiente en el orden alimentario.
Como
ya lo dijimos hace tiempo, no necesitamos preocuparnos exclusivamente de las
materias políticas, como aprobación de la nueva constitución política (NCPE).
Tenemos que pensar más en los cambios de la estructura y la economía reales.
Eso es lo que ayudará a consolidar el proceso y hasta a aplicar