DESDE CARACOLLO A LA PAZ, DESDE EL NEOLIBERALISMO HACIA LA LIBERACIÓN.

 
 

 

 


Nuevamente el pueblo boliviano está en las carreteras y en las calles, demostrando, al imperialismo y al fascismo, su combatividad: ante el fracasado intento de golpe, por sus legítimas reivindicaciones, por la profundización del proceso de cambio encabezado por el compañero Evo Morales y por la aprobación de la nueva Constitución Política del Estado votada en Oruro.

Ahora la lucha popular y democrática tiene que ir hasta la liquidación política y económica del enemigo de clase. Están equivocados quienes creen que se les ha derrotado con la “nacionalización” de las empresas estratégicas y el resonante triunfo en el referéndum revocatorio. También lo están quienes dan rienda suelta a la oligarquía que, con el nombre de PODEMOS y con ropaje democrático, quieren cambiar en el Congreso Nacional, a su gusto y sabor, la nueva Ley Fundamental de la Asamblea Constituyente.

Alerta compañeras y compañeros ante un enemigo agazapado que acumula armas para tirar el zarpazo en alianza con los que fingen apoyar el proceso de cambio; ante aquellos jueces y fiscales que amparan a los contrarrevolucionarios “unionistas” y pseudocívicos que desataron actos de violencia criminal en la media luna y dilapidaron los recursos del IDH.

Si no se tiene una justicia en manos del pueblo no se podrá arreglar cuentas con los conspiradores y entreguistas sostenidos por la embajada norteamericana, para recuperar el espacio perdido por la derecha en el presente ascenso de masas.

Frente a esta situación debemos unir en un Frente antiimperialista, antioligárquico y antilatifundista a este pueblo que consolidó los dos tercios -con más del 67%- de votación en el ratificatorio para el proceso y revocatorio para prefectos neoliberales. Con la actual movilización, preparémonos ahora para el próximo referéndum dirimitorio y aprobatorio del nuevo texto constitucional, aunque sus reductos opositores en el Senado residual neoliberal traten de bloquear la ley de convocatoria.

Así como se ha desarrollado un giro popular en favor del rescate de recursos naturales  en varios países de América Latina, en Bolivia el pueblo va estructurando la unidad orgánica de los trabajadores en torno a la Central Obrera Boliviana, CONALCAM y los partidos políticos con trayectoria antiimperialista reconocida, forjando su propia alternativa de poder.

Así se podrá consolidar y proyectar la nacionalización de las empresas estratégicas que aún permanecen en manos de la oligarquía. Sólo así se podrá liquidar el latifundio improductivo. Así el pueblo podrá excluir a quienes sabotean desde dentro y fuera del gobierno el cauce revolucionario. Sólo así se podrá separar a sectores amarillos y aventureros que cogobernaron con las dictaduras y que ahora tratan de rejuntarse para venderse al mejor postor. Así diremos con certeza que el proceso camina sin que existan quienes pongan piedras a la revolución, hasta la victoria final.

 

VIVA LA MARCHA ANTIIMPERIALISTA, ANTIOLIGARQUICA Y ANTILATIFUNDIO.

VIVAN LOS SECTORES SOCIALES QUE LUCHAN POR EL PROCESO DE CAMBIO.

VIVA LA UNIDAD DE LOS TRABAJADORES DEL CAMPO Y LA CIUDAD.

LA REACCION FASCISTA NO PASARA.

VIVAN LA CENTRAL OBRERA BOLIVIANA, CONALCAM Y EL PUEBLO BOLIVIANO.

 

¡AL RESCATE DE LA PATRIA, RUMBO AL SOCIALISMO!.

 

La Paz (5o. Aniversario de la caída de Sánchez de Lozada),  Octubre de 2008

 

COMISION POLÍTICA.

                                                        PARTIDO COMUNISTA DE BOLIVIA.