El Che y su 80º Aniversario

 

Escribir sobre Ernesto Guevara La Serna, conocido universalmente como “El Che”, no es una cuestión sencilla, sobre todo resumir, una vida, ideas y acciones que figuran en la historia universal en 300 palabras. Hay un hecho más para aquellos que tienen que moverse en el plano de una comunicación torrentosa que pocas veces es objetiva, la necesaria cautela.

El Che habría cumplido este 14 de junio 80 años. Pero, como se sabe ahora fue asesinado el 9 de octubre de 1967. Sí, físicamente, el Che dejó de existir, pero como Tomas Borge dijera de Carlos Fonseca: “El Che es de aquellos muertos que no mueren nunca”. Su vida,  su obra y sobre todo su pensamiento siguen vivos inspirando, moviendo corazones y cerebros. Es que en verdad, con el Che hace 40 años, ya se dio  lo mismo que Fidel dijo hace poco de Volodia Teitelboim: “No diré que ha muerto. Pasó a vivir en las ideas. Nutrió las filas de los que luchan y seguirán luchando por aquellos sueños”.

El día de su natalicio, en la plaza de Rosario que llevará su nombre, se inaugurará un monumento de 4 metros de altura junto a un obelisco. Se requirieron 3000 kilos de bronce para la escultura realizada por el joven artista Andrés Zerneri. Pero no es el volumen de la obra lo que hay que destacar. Lo destacable es que esta fue una iniciativa personal y que reunió los 3.000 kilos de bronce y eludiendo donaciones de directas de partidos, organizaciones oficiales o empresas. 15.000 donaciones incluyendo miles de llaves lograron ese peso. Al Che no le gustaban los homenajes y los halagos, por eso que lo que ha hecho Zerneri es probablemente la mejor interpretación del temperamento del Che. Tanto han abusado de su imagen que burgueses que seguramente odiaban sus ideas fabricaron cerveza o relojes con su imagen.

Lo que sí hay que rescatar son sus ideas, sobre todo su actitud analítica en torno a la doctrina marxista cuando las aplicó a la realidad cubana. Escribió en sus notas para el estudio de la ideología de la Revolución Cubana: “La Revolución Cubana toma a Marx donde éste dejara la ciencia para empuñar su fusil revolucionario (…) Nosotros simplemente cumplíamos leyes previstas por Marx (…) y al tener como base de nuestra lucha la felicidad de este pueblo, estamos simplemente ajustándonos a las previsiones del científico Marx”. Al Che no hay que admirarlo pasivamente, al Che hay que estudiarlo, incluso por aquello que no le hubiera salido como él esperaba.   

También hay que seguirlo en lo que es toda una ética revolucionaria. De su experiencia en el Congo extraemos: “La ayuda – escribe el Che - debe ser condicionada, si no corremos el peligro de que se transforme  (…) en dinero para vacaciones principescas de los señores de la Revolución, de los Freedom Figtters que sacrifican y venden sus pueblos y atrasan el desarrollo revolucionario.” Riguroso al máximo, científico y valiente. Eso debe aprender la juventud, no limitarse a vestir una polera con el Che.