OTRAS CONEXIONES POR ANALIZAR

 

Marcos Domich

 

Revelar todos los datos y hechos que forman parte de la trama conspirativa, cuyo ovillo empezó a desenredarse el 16 de abril, no es una cuestión de unas semanas o unos meses. Empero ya se sabe lo principal y es sobre ese conocimiento que debe actuar la justicia, sin dejarse trabar por argucias y chicanas, abogadiles. Lo principal es que los últimos días se han revelado las conexiones internacionales y los intentos de operar e involucrar a militares en la conspiración separatista. En otros términos, sobre todo la fiscalía, se ha acercado al corazón del complot.

 

Un hecho incidental, a miles de kilómetros de Bolivia, confirma que marchaba a toda máquina uno de las variantes: el magnicidio. Lo que Rózsa habría deseado hacer con Evo - cuando la cúpula dirigente del gobierno se reunía en un barco en el lago Titicaca - esta vez querían hacerlo en el aeropuerto de la capital de El Salvador. En las cercanías del aeropuerto, la inteligencia detectó la instalación de misiles con los que se pretendía hacer volar la aeronave en la que el presidente Chávez o bien aterrizaba o bien despegaría, concluida su presencia en los actos de posesión del presidente Funes. Los datos de inteligencia eran contundentes. El atentado bien pudo extenderse a Evo y a Daniel Ortega. Eso explica la súbita e inesperada ausencia de estos mandatarios, también invitados a la posesión de Funes y que, en verdad, en su correcta valoración política, eran muy importantes. Se trata del primer presidente progresista que lograba derrotar a las fuerzas políticas de una de las derechas más cavernarias de América Latina. Era, pues, un acto como para celebrarlo en grande. Ligar la preparación del atentado a Chávez y la posibilidad de extenderlo a otros presidentes como Evo y Ortega no es ninguna deducción alegre. La gente que se involucró en este hecho forma parte del “personal” de cuadros de la que ya tiene experiencia en la materia. Chávez denunció directamente a Posada Carriles y su gente de estar detrás de este complot. Como se recordará Posada Carriles es el sujeto que en 1976 hizo volar un avión de Cubana de Aviación en el que viajaba el galardonado equipo cubano de esgrima y que retornaba a su país. Pero no es el único hecho al que estaba vinculado este terrorista. Por ejemplo, fue pescado con las manos en la masa en Panamá cuando atentaba contra Fidel. Todos los hilos de esta conspiración conducen, cuando no, a la CIA y a todas las organizaciones de fachada como las de derechos humanos (HRF) y sus filiales, la UnoAmérica, etc.

 

La otra conexión que se está esclareciendo es la de los militares retirados que supuestamente habían sido llamados para “asesorar” en planes de defensa de Santa Cruz. Este tema es especialmente complicado y espinoso. Hay que tratarlo con pinzas; pero es innegable que algún momento tenía que salir a la luz pública. Se sabe de siete oficiales retirados y dos que fueron dados de baja de las Fuerzas Armadas, hace más de una década. Entre últimos está el Gral. ® Chávez Ortiz, al que se acusa de haber traficado de 390.000 submetralletas y 3.000.000 de proyectiles. Recordemos que eran los tiempos de Menem en la Argentina y de Paz Zamora en Bolivia.

No hay que bajar la guardia, es la moraleja principal.