EL DERECHO A LA REBELIÓN

 

Si alguien dudaba de la inmoralidad ingénita de la derecha mundial - en el comportamiento de Micheletti y los golpistas que lo secundan - tiene la mejor muestra. Acaba de admitirse que las conversaciones, entre los representantes del Presidente Zelaya y los del golpista Michelettti, han fracasado rotundamente. Después de eludir las tratativas aceptaron entablarlas bajo las propuestas bastante ambiguas, elaboradas por el Presidente Arias (Acuerdo de San José). Zelaya, demostrando buena voluntad, hizo concesiones. Los golpistas aceptaron, al fin, varias de ellas pero, estamos seguros, en el afán de dilatar las conservaciones, plantándose en la cuestión de la restitución inmediata de Zelaya. No la aceptan por nada y, como si los interlocutores fueran tontos, proponían que el asunto fuera resuelto por el parlamento o por la corte suprema de justicia. Ambos  poderes, dizque “independientes”, están controlados por Micheletti.

 

Es que así es la derecha, falaz, tramposa y hasta sanguinaria, cuando le fallan otros procedimientos, con el fin de lograr sus propósitos. Cada día tenemos ejemplos en los cuatro puntos cardinales del planeta. Los burgueses, sobre todo los políticos burgueses, pueden llenar con sus nombres y en un santiamén, para decir algo, 1000 tomos de 1000 páginas de guía telefónica.

 

Lo de Honduras ya es escandaloso. No solo impiden un arreglo pacífico, sino que reprimen permanentemente las manifestaciones de repudio a los golpistas. Tienen cientos de encarcelados. Han clausurado medios de comunicación opuestos a los golpistas. La protesta universal los obligó a reabrir, sobre todo dos, Globo y Canal 36, sobre los cuáles nada dijo la ultrasensible Sociedad Interamericana de Prensa (SIP). Pero las barbaridades de la junta golpista (no merece otro nombre) no concluyen en eso. Las últimas noches han sometido a Zelaya, a su familia y acompañantes, que están en condición de presidiarios en la embajada brasileña, a interminables sesiones de tortura psicológica. Sonidos atronadores, ruidos estridentes, amenazas telefónicas y otros procedimientos que buscan quebrarlos psíquicamente, son utilizados por la policía y los soldados comandados por los golpistas. Estas acciones han motivado la protesta de la cancillería brasileña.

 

Los medios hondureños y decenas de canales, radio y periódicos, sobre todo estadounidenses, han lanzado una campaña que aboga por la realización de las elecciones en noviembre y las proponen como única solución. Hasta están haciendo campaña electoral, “discreta” según algunos candidatos.

 

Pero el pueblo hondureño no se deja embaucar. En los manifestantes, otra vez miles cada día, ha prendido la consigna: “si no hay restitución no han elección”. Las masas están en movimiento y puede haber una escalada de las acciones populares. Es su derecho. Hasta la carta de las NN UU establece el derecho de los pueblos de alzarse contra las tiranías. De nuestra parte agregamos: esa es la única vía para derrotar a los golpistas, a los gorilas y a quienes están detrás de ellos. En eso pueden contar con la solidaridad internacional de los pueblos y los gobiernos progresistas.