DESCARO DE
Marcos Domich
El término descarado(a), muy acudido por la gente
sencilla, es suficiente para marcar lo que sucede con la derecha, sus
representantes y hasta sus regímenes en América Latina. Es sobre todo la
extrema derecha, la que merece este mote. Los últimos diez días han sido
pródigos en demostraciones explícitas de este descaro.
Para comenzar, se ha hecho pública la designación del
golpista Roberto Micheletti como vicepresidente de
EUA envío hace unos días a un alto funcionario al que
Zelaya le respondió tajantemente que no reconoce las elecciones del 29 de
noviembre. También escribió a Obama una comunicación
en la que le muestra su decepción por no cumplir con lo que anunció en Trinidad
Tobago: rechazar el golpe y no reconocer sus efectos. ¿Se habrá sentido mal el
premio Nobel que tampoco cerrará, en 2010, la cárcel
de Guatánamo?
Micheletti acaba de anunciar que se retirará de “la presidencia” temporalmente
para que los comicios se realicen sin su presencia. En verdad, este descaro
sobrepasa todos los límites de la moral más elemental. A la farsa electoral
están asistiendo decenas de observadores del tipo del ex presidente Jorge
Quiroga. Dios los cría y el diablo los junta…en
Hay que pensar que el imperio, con sus peones
locales, está tramando algo muy grande y muy grave en contra de los pueblos.
Van Baalen también estuvo en Nicaragua, donde intentó
convencer, a miembros de la cúpula castrense, de la necesidad de imitar el
gesto de los militares golpistas hondureños. Parece que el argumento central
fue que garantizaba que “no iba a pasar nada” en la arena internacional y que,
al fin y al cabo, los gobiernos aceptarían los hechos consumados, igual que en
Honduras.
A eso sumemos las fuertes tensiones en la frontera
colombo-venezolana; las movidas golpistas en Paraguay, las confrontaciones
callejeras en Nicaragua, las tensiones en Ecuador y en