Partido Comunista de Chile.

Comisión de Relaciones Internacionales 

Diciembre  2009

 

Chile: Elecciones Presidenciales

 

En menos de dos semanas se  efectuarán elecciones en Chile para elegir Presidente de la República, toda la Cámara de Diputados y la mitad del Senado.

 

Para Presidente se presentan 4 candidatos.

Jorge Arrate representante de la izquierda con el apoyo del Partido Comunista;  la derecha representada por Sebastián Piñera, empresario y dueño de una las fortunas más grandes del país; Eduardo Frei, ex presidente, representante de la Concertación por la Democracia, coalición que ha gobernado el país por 20 años; Marcos Enrique-Ominami, elegido diputado por la Concertación, ex militante del Partido Socialista hoy renunciado a su colectividad.

 

Este cuadro muestra a un solo representante de la derecha enfrentando a tres que no lo son y que, en alguna medida, se los identifica con la centro-izquierda o con la izquierda, lo cual crea mucha confusión en la izquierda latinoamericana.

Amigos de otros países nos señalan que Chile es exitoso por tener una Presidenta de la República militante del Partido Socialista con 78 % de aprobación, con crecimiento económico importante durante los gobiernos posteriores a la dictadura, disponiendo reservas internacionales  notables, con un Estado no endeudado, etc, etc. Sin embargo, se presenta una profunda contradicción entre estas constataciones globales y la realidad política con una Constitución heredada de la dictadura y el modelo económico neoliberal.

Chile es uno de los países con peor distribución del ingreso en el mundo. Las riquezas del país son apropiadas por empresas trasnacionales y el sector financiero, mientras la cesantía se ha transformado en estructural. El modelo económico no permite asimilar a la población que se incorpora a la fuerza de trabajo. De hacerlo la mayoría dispone sólo de trabajos informales, jornadas parciales o empleos precarios de baja remuneración. Mientras el gran capital acapara enormes utilidades, principalmente las trasnacionales de la  minería. Juegan un papel central en la distribución perversa del ingreso las leyes laborales, también procedentes de la dictadura, las cuales impiden la existencia de sindicatos fuertes a través de la atomización sindical y leyes que debilitan sus agrupaciones. Ello favorece los despidos arbitrarios y mantiene bajos los salarios. La educación estatal que demanda la mayoría de la población es tan deficiente que el aporte económico a la educación privada de las familias que disponen de algún recurso triplica al de los países desarrollados. La salud estatal enfrenta enormes carencias tanto de recursos materiales como profesionales. En general la política del neoliberalismo en la dirección gubernamental de la economía apunta a la privatización de la educación y la salud, amen de otros servicios.

 

El cuadro electoral.

 

Jorge Insunza, miembro de la Comisión Política del PC, ha señalado que “el cuadro electoral es complejo. Los gobiernos de la Concertación han mantenido en lo esencial las políticas neoliberales implantadas por la dictadura y la derecha. Han realizado reformas muy limitadas, ajenas a todo cambio de fondo del sistema, medidas de acentuado carácter asistencialista, que ciertamente han reducido la degradación extrema de las condiciones de vida de los trabajadores que impuso la dictadura, pero no han reducido las desigualdades sociales que siguen siendo aberrantes. Esas carencias  -señala Insunza-  se expresan también en la estructura política del país que sigue operando bajo el imperio de la Constitución pinochetista con modificaciones menores. Estas realidades han producido un profundo desencanto en vastos sectores de la ciudadanía y el deterioro de la influencia de los partidos de gobierno es un hecho indesmentible”.

 

“La derecha  -agrega-  aprovecha esta situación: ha levantado un solo candidato, Piñera, que sin embargo no logra superar la barrera de 35-36%. No está dicho por tanto que lograrán instalarse en el gobierno. Jorge Arrate, candidato de la izquierda ha desafiado a los otros dos candidatos no de derecha a suscribir un acuerdo mínimo de medidas a llevar adelante por el próximo gobierno con el compromiso de los tres, de apoyar a quien pase al ballotage (segunda vuelta) para derrotar a la derecha. Hasta ahora no hay respuesta. Si esa propuesta se materializa una victoria de la derecha puede ser evitada”.

 

El independiente Enríquez Ominami.

Por otra parte, dirigentes latinoamericanos ven en el candidato Enriquez-Ominami a un representante de la izquierda consecuente, por ser hijo de un luchador que cayó combatiendo en contra de la dictadura.

 

Sobre el particular Insunza aclaró: “Marco Enríquez-Ominami (ME-O) es la expresión del distanciamiento de vastos sectores del pueblo respecto de la Concertación. Expresa y trata de recoger la frustración de muchos que esperaban que la coalición de gobierno, de la que formaba parte hasta hace unos meses, hubiese realizado cambios más profundos en todos los órdenes de la herencia de la dictadura.”

 

“El grupo que se ha reunido en torno a él –señala Insunza- parte de la constatación del deterioro de la Concertación y, a la vez, ellos decretan que las fuerzas alternativas de izquierda no pueden alcanzar éxito en el cuadro actual. ME-O fue invitado a ser parte del proceso de convergencia de las fuerzas de izquierda y antineoliberales para levantar una candidatura presidencial única pero desistió de participar. Él y quienes lo apoyan han levantado una candidatura que se define como “trasversal“ donde convocan a gente de izquierda e integran también a sectores neoliberales.”

 

“Han desarrollado una campaña con grandes recursos y una fuerte presencia mediática con relativo éxito –señala Insunza. No son pocos los líderes regionales que miran con simpatía esta candidatura que muchos identifican como de izquierda. Influye en esta visión el hecho que es hijo de un destacado dirigente del MIR, Miguel Enríquez, caído en la lucha contra la dictadura y fue adoptado por un actual senador socialista, Carlos Ominami, que también ha dejado ese partido. De allí su imagen de „izquierda“. No obstante, sus propuestas programáticas se enmarcan en los límites del neoliberalismo: un ejemplo de ello es su propuesta de abrir paso a la intervención del gran capital privado, incluso capitales extranjeros, en las pocas empresas estatales que permanecieron después de la dictadura, en particular en la empresa nacional del cobre y en la empresa nacional del petróleo. Su jefe de políticas económicas ha declarado que si ME-O no pasa a segunda vuelta, él votará por Piñera. Su padre biológico levantó durante el Gobierno de Salvador Allende la consigna de avanzar sin transar con la que confrontó muchas veces al gobierno popular. Hoy día su hijo y su entorno actúan más bien con la consigna „transar para avanzar“. Nuestra convicción –agrega Insunza-  es que tanto una como la otra son consignas que no sirven a la causa del pueblo y amenazan despeñarlo, en un caso por excesos de izquierda y en el otro por concesiones a la derecha. Partimos del hecho que de los actuales seguidores de ME-O, los que aspiran a cambios del sistema son seguramente la mayoría y que con ellos debemos mantener una actitud de respeto y hacerles ver que construir una alternativa de cambio desdeñando, y peor aún enfrentándose a las fuerzas de izquierda que han sostenido esa lucha desde siempre, es un grave error y que lo que debe imponerse es la unidad y no la confrontación.”

 

 

Jorge Arrate, candidato de la izquierda.

 

Arrate es un antiguo socialista que en el gobierno de Salvador Allende jugó un importante papel en la batalla por la nacionalización del cobre. Fue posteriormente miembro de la Concertación, donde ocupó cargos de relevancia, para terminar marginándose desde hace un tiempo de funciones de gobierno y reasumir posiciones de izquierda que no caben en las políticas de la actual coalición de Gobierno.

 

Decidió hacerse parte de la construcción de una alternativa, que no adquiere aún una envergadura que le permita incidir más determinantemente en la superación del neoliberalismo imperante en nuestra patria. Tras esa perspectiva, fue promotor activo de la agrupación de fuerzas de izquierda en un frente común y de la definición de una propuesta país definidamente alternativa al neoliberalismo. Eso es lo que representa como candidato presidencial y ha jugado un importante papel en el debate y las acciones para abrir paso a los cambios sociales y políticos que el pueblo requiere.