EL NUEVO EMPERADOR

 

Marcos Domich

 

En la segunda semana del año 2010, el habitual saludo de “¡feliz año nuevo!”, se va trocando en desesperanza, miedo, temor. En el mundo entero mucha gente cree que este año no será mejor que el anterior. Al contrario, nubes grises van cubriendo el horizonte y ocultan cualquier signo de luz para convertir todo en sombras.

 

Según un viejo hábito en la manera de juzgar las cosas, esta situación tendría responsable y culpables directos. Uno de ellos sería el Presidente Obama quien, después de recibir el premio Nóbel de la Paz, paradójicamente, aumenta el presupuesto de guerra alcanzando cifras siderales. Sólo para las guerras de Afganistán e Irak la cifra de este año alcanzará 33.000 millones de dólares. Incrementa el número de efectivos en Afganistán y, en general, está expandiendo su máquina de guerra y sus frentes.

 

Ahora la ex “Arabia Feliz”, Yemen, se ha convertido en objeto del más severo control militar y político de los EUA. Para controlarlo - es decir, ocuparlo - el Pentágono propone enviar miles de soldados a cooperar en la lucha antiterrorista. El pretexto es que ese pobrísimo país, el más pobre del mundo árabe, se ha convertido en una base de entrenamiento y refugio de terroristas. Allí estarían Al Qaeda y otras ramas El gobierno yemenita se opone al ingreso de tropas norteamericanas y cree que puede lidiar solo contra el terrorismo solo. ¡Ilusiones de ambos! En ningún lugar las soluciones militares arreglan nada. Ya van diez años de guerra en Asia y los conflictos se prolongan. También aumenta la lista de países fomentadores del terrorismo y tienen el desparpajo de incluir a Cuba y retener a los verdaderos antiterroristas; los cinco cubanos prisioneros en EUA.  Algunos analistas han llegado a una rotunda conclusión: el imperio y sus objetivos son los mismos, sólo ha cambiado el emperador. Éste ha tenido que amoldarse al lecho de Procusto y aplicar la misma política de Bush.   

 

Lo que es visible y explícito en Asia y África, no lo es en América Latina y el Caribe. Aquí el imperio también trata de retomar posiciones y mantener bajo su control fuentes de energía (gas y petróleo), aguas, biodiversidad; minerales utilísimos (litio, boro, potasio, cobre, hierro, etc.) Para ello están en la mirilla algunos eslabones de la cadena que intenta evadir la tutela yanqui. Durante los últimos días ha empezado la acción muy visiblemente en dos de ellos y aunque no son los únicos: Paraguay, Argentina. En el primero buscan iniciar un juicio a Lugo, con varios pretextos: sus pecados de cura, pero sobre todo un clima de gran tensión social que agita a los terratenientes. En el norte del país se han producido secuestros. Muy extraños por cierto. Con ese pretexto el vicepresidente, con un nombre que trae malos recuerdos - Francisco Franco - quiere dictar Estado de sitio, ergo, la supresión de garantías constitucionales y derechos. Esto es inmovilizar a las masas, mientras golpean “constitucionalmente” a Lugo.

 

Algo parecido con Cristina Fernández, en la Argentina. Quieren someterla a juicio por que dizque violó las leyes al destituir al Presidente del Banco Central que se opuso a usar dineros para del tesoro para pagar deudas del bicentenario. Encabeza el complot el vicepresidente Cobo. El modelo hondureño de golpe de Estado se extiende y detrás está, sin duda, el imperio.