OTRA VEZ: “ESTRATEGIA DE LA TENSIÓN

 

Marcos Domich

 

Hay un síntoma inequívoco del síndrome del fascismo en acción; un síntoma infaltable de la “estrategia de la tensión”, los atentados terroristas que se hacen más frecuentes y que han salido del área de la “media luna”. Es necesario recordar que los últimos atentados, de los que se han ocupado los medios, a veces de refilón, se produjeron en Santa Cruz. Nos referimos a las granadas que fueron arrojadas contra los domicilios de Oswaldo Chato Peredo, concejal del MAS cruceño; contra el domicilio de Carlos Romero, constituyente del MAS por Santa Cruz y de Nicanor Muñoz, Presidente de las Juntas vecinales del barrio cruceño Plan 3000. Las casas de los dos no sólo fueron atacadas con explosivos, sino que se pretendió incendiarlas. En el caso de Romero, la técnica del ataque quedó plenamente identificada y corre paralela con los tiempos modernos. En épocas de Mussolini los “fasci di combatimento” se desplazaban en camiones y agredían con manganelli (cachiporras), hoy lo hacen en vagonetas de lujo con vidrios oscuros y bates de béisbol. Las formas cambian, pero las motivaciones quedan.  

Si de Santa Cruz se trata, no se puede olvidar el agravio al Presidente Morales, durante su última estadía en la capital oriental. Fue injuriado y hubo la inocultable intención de propinarle daño físico. Tres horas duró el asedio en las puertas del Hotel Casa Blanca, cuando el Presidente debía hacer entrega de fondos a municipios cruceños. En esta ocasión fueron identificados los cabecillas de las escuadras que lo atacaron, incluso hicieron declaraciones. Su máximo argumento era: “a qué (venía) a Santa Cruz Evo Morales si no la quiere”. El resto eran censurables improperios. Les importaba un rábano la investidura del personaje agredido, las circunstancias de su presencia y la opinión pública internacional y nacional. Actuando con criterio aldeano, creen que lo que sucede en Bolivia no le interesa a nadie. A todo esto se suma el atentado del 24 a la sede de la COB. Han atacado al corazón de los trabajadores y pueden despertar al león dormido. Reflexionen señores, que en las espaldas del pueblo boliviano no se puede plantar nabos.         

En el hipotético caso de que los mentores y auspiciantes de los escuadristas alcanzaran sus objetivos golpistas, no tienen idea del cerco internacional que se organizaría. En torno a Bolivia, casi en anillo cerrado, se establecería una suerte de cordón sanitario antifascista. Los cívicos sur orientales pretenden ignorar la terminante Declaración de los cancilleres del MERCOSUR en Montevideo: “(rechazan) todo intento de vulnerar la estabilidad del Gobierno y de los órganos elegidos por el pueblo.” A esto hay que agregar la diáfana carta de France Libertés, firmada por Danielle Mitterand: “A favor de un caos cuidadosamente orquestado…rechazan el juego democrático…Grupos de activistas neofascistas y bandas de paramilitares subvencionadas por la gran burguesía y ciertos intereses extranjeros, instalan un clima de miedo…La democracia vale para todos o no vale para nadie. Si la amamos para nosotros, debemos defenderla en todas partes donde sea amenazada.” Más claro agua, Bolivia no está sola.