EXTREMISMOS QUE SE DAN LA MANO

 

Marcos Domich

 

La semana pasada, entre otras noticias ocuparon la atención de los medios, hay dos: los resultados finales de las elecciones llevadas a cabo en Israel y su proyección. La otra, el escándalo que se produjo en el seno de la iglesia católica a propósito de la rehabilitación de 4 obispos lefebvristas. Uno y otro hecho parece que no tuvieran ninguna relación. Incluso la primera impresión podría ser que se trata de dos hechos opuestos en todo sentido. Sin embargo, consideramos que no es así y hasta diríamos que podría haber un  cálculo siniestro. Dos extremismos han sido funcionales el uno al otro.

 

El 4 enero el Papa Benedicto XVI levantó la excomunión que pesaba contra 4 obispos partidarios y nombrados por el Obispo Emérito Marcel Lefebvre, creador de una iglesia cismática y de orientación claramente conservadora. Se opuso al Vaticano II de Juan XXIII diciendo que “no se podía dialogar con los masones o con los comunistas, no se dialoga con el diablo”. Pablo VI lo había excomulgado. Pero aquel jamás se arrepintió y continuó ordenando sacerdotes y extendiendo su influencia. Era un enemigo jurado de los curas tercermundistas y la Teología de la Liberación. Un país que fue objetivo de uno de estos partidarios de Lefebvre es la Argentina. Allí fue a ubicarse el rehabilitado obispo Richard Williamson que hasta dirigió el Seminario La Reja, en Moreno. Este señor dijo que no hubo la shoah (el holocausto) y que ningún judío murió en las cámaras de gas de los nazis. Afirmó, sin empacho, que en los campos de concentración murieron uno 200 o 300 mil judíos, pero que no tenía pruebas de que hubieran existido las cámaras de gas.

 

Simultáneamente se llevaba adelante la campaña electoral en Israel. El extremismo sionista utilizó en su campaña el miedo y, a partir de él, la reacción iracunda: “¿otra vez la ¿shoah?”. El resultado final ha sido desastroso. Ganó la centroderechista Tzipi Livni, pero apenas con dos diputados más que el derechista Benjamín Netanyahu. El tercer lugar lo ganó Lieberman, jefe del partido racista-fascista Israel Beitenu (Israel Nuestra Casa). Los dos primeros dependen de éste para la formación del gobierno. Seguramente pactará con Netanyahu. Lieberman ha propuesto una suerte de limpieza étnica, creando guetos árabes dentro de Israel.

 

Por eso un diputado del Meretz (izquierda) dijo que “era un día de vergüenza para Israel”. La guerra contra los palestinos seguirá y se extenderá contra los árabes que viven en el interior de Israel.

 

En medio de la crisis general y sistémica que vive el capitalismo, lo que pase en Medio Oriente es por demás preocupante. Ya el militarismo internacional tiene puestos los ojos en Irán, la próxima “potencia nuclear” que está con los palestinos y supuestamente por la desaparición de Israel. ¿Podrá Obama sortear esta situación?, pues ya sabemos que política y militarmente Israel depende de los EUA y muchas veces el militarismo ha actuado al margen y se ha impuesto a los políticos.