FORTUNAS
CON LODO Y SANGRE
Marcos Domich
Quisiéramos escribir sobre hechos
buenos y optimistas, pero como decía el poeta “me sale espuma”. Sería bueno
escribir sobre el seguro triunfo del Frente Farabundo
Martí para
El conocimiento de la lista de
multimillonarios, publicada por la revista Forbes y la
condena de Bernard Madoff, provocan
revulsión. En la lista figura “el Chapo”, apodo de Joaquín Guzmán y que alude a
su baja estatura. Mide apenas 1,55 metros pero posee 1.000 millones de dólares.
Su fortuna proviene toda ella del narcotráfico. Comenzó vendiendo unos kilos de
marihuana y nunca dejó el negocio, ni siquiera cuando estuvo encarcelado. En
1993 fue condenado por su participación en el asesinato del cardenal mexicano
J. J. Posadas, pero escapó de una cárcel de alta seguridad. Ya en libertad fue
imponiéndose en el control de las rutas de la droga a los Estados Unidos,
encabezando el poderoso cártel de Sinaloa. El Chapo ni siquiera acabó la escuela
primaria, lo que indica que para figurar en Forbes
importa más la audacia, la falta absoluta de escrúpulos. Una situación que
podríamos caracterizar como de amoralidad total. Esta condición, en la antigua
psiquiatría, se llamaba “locura moral”. Es el narcotraficante más buscado del
mundo. Se ofrece una recompensa de 5 millones de dólares por su captura. Lo
extraño es que no lo pescan pese a que saben mucho acerca de su vida. Se
desplaza en coche blindado, con una guardia que no puede pasar desapercibida.
Hasta saben, acaso está identificada, de su tercera mujer, una belleza de 18
años. Total: más que un intocable, uno que no quieren tocar. Tener mil millones
de dólares proporciona cierta seguridad.
El caso de Madoff
es distinto… por fuera. Es un hombre apuesto, elegantemente vestido, de
exquisitos modales; habita en un departamento lujoso de Manhattan.
Intelectualmente bien dotado, cultivado, experto en finanzas, respetado por sus
conocimientos y, hasta el pasado diciembre, buscado por quienes querían ganar
mucha plata fácilmente. Él mismo dijo: “tenía que suceder algún día”, cuando confesó
que había estafado una cantidad inaudita: 60.000 millones de dólares. Madoff dice, con su locura moral, que es un poco menos,
“sólo” 50.000 millones. Puede ser condenado a 150 años de cárcel. Madoff comenzó su negocio fundando la “Bernard
L. Madoff Investments Securities” con un capital de 5.000 dólares; hasta menos
que lo que declaró
¿En qué se parecen el Chapo y Madoff? En sus
orígenes. Ambos proceden de familias pobres, empiezan con insignificancias y se
hacen multimillonarios con negocios sucios. Por algo Marx
decía: “el capital nace manchado de lodo y sangre”.