FORTUNAS CON LODO Y SANGRE

 

Marcos Domich

 

Quisiéramos escribir sobre hechos buenos y optimistas, pero como decía el poeta “me sale espuma”. Sería bueno escribir sobre el seguro triunfo del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional  que, con Funes a la presidencia, aventaja al candidato de la derechista ARENA hasta con 17 puntos. El Salvador sería otro país más que se desprende del cada vez más estrecho patio trasero del imperio. Paciencia hasta la noche del domingo.

 

El conocimiento de la lista de multimillonarios, publicada por la revista Forbes y la condena de Bernard Madoff, provocan revulsión. En la lista figura “el Chapo”, apodo de Joaquín Guzmán y que alude a su baja estatura. Mide apenas 1,55 metros pero posee 1.000 millones de dólares. Su fortuna proviene toda ella del narcotráfico. Comenzó vendiendo unos kilos de marihuana y nunca dejó el negocio, ni siquiera cuando estuvo encarcelado. En 1993 fue condenado por su participación en el asesinato del cardenal mexicano J. J. Posadas, pero escapó de una cárcel de alta seguridad. Ya en libertad fue imponiéndose en el control de las rutas de la droga a los Estados Unidos, encabezando el poderoso cártel de Sinaloa. El Chapo ni siquiera acabó la escuela primaria, lo que indica que para figurar en Forbes importa más la audacia, la falta absoluta de escrúpulos. Una situación que podríamos caracterizar como de amoralidad total. Esta condición, en la antigua psiquiatría, se llamaba “locura moral”. Es el narcotraficante más buscado del mundo. Se ofrece una recompensa de 5 millones de dólares por su captura. Lo extraño es que no lo pescan pese a que saben mucho acerca de su vida. Se desplaza en coche blindado, con una guardia que no puede pasar desapercibida. Hasta saben, acaso está identificada, de su tercera mujer, una belleza de 18 años. Total: más que un intocable, uno que no quieren tocar. Tener mil millones de dólares proporciona cierta seguridad.

 

El caso de Madoff es distinto… por fuera. Es un hombre apuesto, elegantemente vestido, de exquisitos modales; habita en un departamento lujoso de Manhattan. Intelectualmente bien dotado, cultivado, experto en finanzas, respetado por sus conocimientos y, hasta el pasado diciembre, buscado por quienes querían ganar mucha plata fácilmente. Él mismo dijo: “tenía que suceder algún día”, cuando confesó que había estafado una cantidad inaudita: 60.000 millones de dólares. Madoff dice, con su locura moral, que es un poco menos, “sólo” 50.000 millones. Puede ser condenado a 150 años de cárcel. Madoff comenzó su negocio fundando la “Bernard L. Madoff Investments Securities” con un capital de 5.000 dólares; hasta menos que lo que declaró la Catle-Uniservice constituyéndose en “sociedad accidental”.

 

¿En qué se parecen el Chapo y Madoff?  En sus orígenes. Ambos proceden de familias pobres, empiezan con insignificancias y se hacen multimillonarios con negocios sucios. Por algo Marx decía: “el capital nace manchado de lodo y sangre”.