LA
FUERZA DE LA UNIDAD
Marcos Domich
Lo que se llama coyuntura política
puede resumirse en tres aspectos centrales. La marcha de las investigaciones
sobre la preparación de grupos paramilitares para la acción política violenta y
la debelación de sus sostenedores y objetivos; la continuación de las
investigaciones sobre el affaire de
YPFB y, tercero, la presentación de candidatos para las elecciones de
diciembre.
En la primera cuestión las cosas han
llegado a un punto en el cual sin duda las cosas están meridianamente claras.
En las últimas 72 horas, se sabe de las computadoras de Rózsa,
que llegaron a comprometer a miembros de las fuerzas armadas. Se sabía que
estaban comprometidos militares en retiro. Ahora se ha debelado que hay
militares activos. La familia Santiesteban (un Gral.
® y un Tnte. activo) ha
llegado a los estrados judiciales y parece que no saldrá con facilidad.
Resumiendo: terroristas extranjeros, sostenedores extranjeros y nativos (varios
de estos en fuga), la élite poderosa de Santa Cruz, las
organizaciones de fachada (fundación de derechos humanos y otras); órganos de
dirección (la “Torre”, el “Consejo Supremo”) y varios medios en campaña con libreto común. No hay
donde perderse, todo iba encaminado al objetivo final: liquidar el proceso de
cambios o escindir Bolivia. Afortunadamente han sufrido una fuerte derrota.
Pero ¡ojo!, estos son tenaces y tienen quien los sustente tanto ideológica como
materialmente.
En la cuestión de los escándalos de
corrupción las investigaciones se acercan a los primeros resultados. Los
sospechosos resultan, cada vez más, directos culpables y tendrán que pagar sus
fechorías con la cárcel. También esto debe servir de advertencia para otros que
quieran delinquir y de estímulo para continuar la limpieza.
Es un preconcepto que la izquierda no
puede unirse. En cambio la derecha si lo hace. Ambas afirmaciones son falsas.
La realidad política nacional lo desmiente. La derecha está echa jirones y el
abanico de sus expresiones es de una amplísima fragmentación. Va desde derechistas
moderados que, admitamos, pueden tener sentimientos democráticos, respetar las
reglas del juego electoral y mantenerse distantes de los violentistas.
Luego encontramos a aquellos que podríamos ubicar en la centro-derecha. Oponen
una fiera resistencia al gobierno, toleran muy poco los cambios, le temen a las
elecciones como los gatos al agua y pueden caer de la rabia opositora a la
desesperanza que les aconseje mal. Por ultimo están los extremistas de derecha
y, en su expresión más dura, los fascistas. Simularán participar en las
elecciones, pero saben que no tienen ningún chance. Las
candidaturas con careta “izquierdista” y los indianistas resentidos tampoco
cuentan mucho.
En Cochabamba se reunió la primera
conferencia nacional del ente (ARA) que agrupa a la izquierda marxista y
socialista. Fue una muestra de madurez política y desmiente aquello de que la
izquierda no puede unirse. Programa, objetivos inmediatos e históricos claros;
defensa de la democracia, de la soberanía nacional y de la unidad de Bolivia
consolidan el bloque histórico de la liberación nacional y social.
Así las cosas no hay fórmulas
electorales que representen una amenaza a la continuidad y hasta a la
profundización del cambio y la estabilidad del gobierno de Evo Morales. Lo que
no quiere decir dormirse en sus laureles, sino trabajar con tesón.