GOLPE
SIN PERSPECTIVA
Marcos Domich
Es admirable la capacidad que tienen,
la oligarquía y el gorilismo de Honduras, para hacer
caso omiso al sentimiento unánime de la comunidad internacional y de su propio
pueblo. El domingo pasado la cúpula castrense ejecutó un golpe de Estado y dio
a lugar a que un parlamento servil a los intereses del anticomunismo y la
oligarquía depusiera al ya secuestrado presidente Manuel Zelaya, nombrando en
su reemplazo a Roberto Micheletti que fungía de
presidente del congreso y en base a una falsificada renuncia de Zelaya. Aquel ha
designado un gabinete reemplazando al de Zelaya; ha repuesto en su cargo de
Comandante al Gral. golpista Vásquez; ha nombrado a su
sobrino alcalde de San Pedro Sula. Eso no sería nada, sino que ha “reformado”
El repudio de los organismos internacionales y sobre todo
de los pueblos tiene una contundencia nunca vista. Si comparamos con otros
golpes de Estado, muy repudiados internacionalmente, podríamos recordar a Pinochet. Fue grande el rechazo de los pueblos y de muchos gobiernos,
empezando por
En Bolivia hay una rica experiencia acerca de estos
golpes, secuestros (Siles Zuazo)
y no reconocimientos. A pesar del repudio al gobierno “narcotraficante” de García
Meza al final fue reconocido por el Depto. de Estado.
Más antes sucedió con Villarroel y también con Barrientos. Con este último hubo cierta tardanza, pero al
final lo legitimaron, con el reconocimiento. La situación hoy es positivamente
distinta.
Hay, empero, otro lado de la medalla: pese a la
inexistencia de condiciones externas para los golpes de Estado, estos pueden
darse, tienen su base social interna reaccionaria. Otro tanto sucede con los
militares; no todos se han depurado de la mentalidad de la “seguridad nacional”.
¡Ojo! Lo de Honduras demuestra que la jaula de los gorilas puede ser abierta en
cualquier momento y en cualquier lugar.