GOLPE SIN PERSPECTIVA

 

Marcos Domich

 

Es admirable la capacidad que tienen, la oligarquía y el gorilismo de Honduras, para hacer caso omiso al sentimiento unánime de la comunidad internacional y de su propio pueblo. El domingo pasado la cúpula castrense ejecutó un golpe de Estado y dio a lugar a que un parlamento servil a los intereses del anticomunismo y la oligarquía depusiera al ya secuestrado presidente Manuel Zelaya, nombrando en su reemplazo a Roberto Micheletti que fungía de presidente del congreso y en base a una falsificada renuncia de Zelaya. Aquel ha designado un gabinete reemplazando al de Zelaya; ha repuesto en su cargo de Comandante al Gral. golpista Vásquez; ha nombrado a su sobrino alcalde de San Pedro Sula. Eso no sería nada, sino que ha “reformado” la Constitución Política, ha suspendido las garantías ciudadanas, arrestado a quienes condenan el golpe; reprime y apresa a los manifestantes que, cada día en mayor número, salen a las calles y marchan por los caminos hacia Tegucigalpa. Se dirigen allí ante la noticia de que Zelaya, desafiando a los golpistas, volvería a su país, del que fuera extrañado con violencia. Se han organizado en el Frente de Resistencia Popular, cada día más fuerte y decidido.

 

El repudio de los organismos internacionales y sobre todo de los pueblos tiene una contundencia nunca vista. Si comparamos con otros golpes de Estado, muy repudiados internacionalmente, podríamos recordar a Pinochet. Fue grande el rechazo de los pueblos y de muchos gobiernos, empezando por la Unión Soviética y el campo socialista que rompieron relaciones. Pero eran tiempos de las dictaduras y de la franca participación de la Casa Blanca (Kissinger), la CIA y el Pentágono. Dictadores como Banzer, Bordaberry, Stroessner, Garrastazú Medici y hasta Franco y Salazar en Europa, aplaudieron el golpe que fue fraguado por militares formados en la mentalidad de la tenebrosa “seguridad nacional”. Hoy la Casa Blanca, con  Obama, ha rechazado el golpe y no reconoce al gobierno de facto. La OEA ha dispuesto que el Secretario General Insulza vaya no a dialogar, sino comunicarle a Micheletti que debe revertir su acción y reponer en su cargo a Zelaya. La pregunta es si lo logrará.

 

En Bolivia hay una rica experiencia acerca de estos golpes, secuestros (Siles Zuazo) y no reconocimientos. A pesar del repudio al gobierno “narcotraficante” de García Meza al final fue reconocido por el Depto. de Estado. Más antes sucedió con Villarroel y también con Barrientos. Con este último hubo cierta tardanza, pero al final lo legitimaron, con el reconocimiento. La situación hoy es positivamente distinta.

 

Hay, empero, otro lado de la medalla: pese a la inexistencia de condiciones externas para los golpes de Estado, estos pueden darse, tienen su base social interna reaccionaria. Otro tanto sucede con los militares; no todos se han depurado de la mentalidad de la “seguridad nacional”. ¡Ojo! Lo de Honduras demuestra que la jaula de los gorilas puede ser abierta en cualquier momento y en cualquier lugar.