LAS LACRAS DEL CAPITALISMO

 

Marcos Domich

 

Esta semana ha sido pródiga en la ventilación de lo que, en la terminología de los enemigos y adversarios del capitalismo, se llaman las “lacras del sistema”. Éstas son imborrables,  no se puede disimularlas ni maquillarlas ni curarlas. Desaparecerán cuando el sistema sea históricamente “superado”, para utilizar un término menos directo que “liquidado” o “destruido”. Marx hizo una aseveración que tiene toda la fuerza del momento de su formulación: el capitalismo nace siempre manchado de lodo y sangre donde quiera que emerja.

 

Todos saben que la invasión a Irak fue para apoderarse de su petróleo. Para eso los EUA recurrieron al pretexto de  que el régimen de Sadan Husein estaba fabricando armas atómicas y biológicas. Bush afirmó que la única manera de garantizar que no los usara era invadiendo Irak y derrocándolo. Casi nadie respaldaba esa propuesta; en la ONU no habría pasado. La RP China y Rusia habrían usado su derecho a veto. Entonces llegó el terrorismo y el gran pretexto: Al Qaeda, que nunca estuvo asentado en Irak, hizo volar las torres gemelas en Nueva York. Acto abominable, pero demostrativo de que el terrorismo es funcional a los propósitos imperialistas. Tonny Blair, el ex  premier británico, está siendo investigado - porque hasta para las comisiones parlamentarias - está claró que Blair acompañó las mentiras de Bush y metió a Inglaterra en una guerra ilegal y horrenda para el pueblo iraquí.

 

En Italia, la situación de Berlusconi no es nada envidiable y siguen ventilándose los juicios que se le siguen sobre todo por dudosos manejos económicos. El cavaliere es cada vez figura más infaltable en la lista de los maffiosi.

 

Cambiando de continente, pero no de sistema, nos encontramos con que un ex presidente, Portillo de Guatemala, acaba de ser apresado intentando fugar a Belice. Se lo persigue para juzgarlo por “lavado de dinero”. Uno puede decir que la justicia, al fin, llega. ¡Sí, pero cuánto tarda! Y los daños son irreparables.

 

Obama, mostrando una lucidez - esperamos que sea duradera y realmente aplicada- ha admitido: que no solo hay “un déficit de dólares…(sino) de confianza, de dudas profundas y corrosivas … sobre la forma en que funciona Washington”. Pidió no seguir subvencionando a los políticos y que los grandes banqueros no sigan recibiendo escandalosos bonos. Plausible pedido. Pero pidió destinar 30.000 millones a la banca local para que presten a las pequeñas empresas. Tampoco sale de su modo capitalista de pensar; son simples parches; no eliminarán las lacras congénitas.    

                  

Acaba de publicarse un informe acerca de la crisis económica de Europa y resulta que la eurozona ha redondeado la desocupación en una cifra que, en un año, subió del 8,2% al 10%. Aunque mejorarán algunos aspectos y se dará la impresión de que la recesión está pasando, la única verdad es que el capitalismo no se recuperará. No habrá más la quinta “onda de Kondratieff” (ciclo de recuperación parcial). Hay que superar históricamente al injusto e irreparable sistema capitalista.