LAS LACRAS DEL
CAPITALISMO
Marcos Domich
Esta semana ha sido pródiga en la ventilación de lo
que, en la terminología de los enemigos y adversarios del capitalismo, se
llaman las “lacras del sistema”. Éstas son imborrables, no se puede
disimularlas ni maquillarlas ni curarlas. Desaparecerán cuando el sistema sea
históricamente “superado”, para utilizar un término menos directo que
“liquidado” o “destruido”. Marx hizo una aseveración
que tiene toda la fuerza del momento de su formulación: el capitalismo nace
siempre manchado de lodo y sangre donde quiera que emerja.
Todos saben que la invasión a Irak fue para
apoderarse de su petróleo. Para eso los EUA recurrieron al pretexto de
que el régimen de Sadan Husein
estaba fabricando armas atómicas y biológicas. Bush
afirmó que la única manera de garantizar que no los usara era invadiendo Irak y
derrocándolo. Casi nadie respaldaba esa propuesta; en
En Italia, la situación de Berlusconi
no es nada envidiable y siguen ventilándose los juicios que se le siguen sobre
todo por dudosos manejos económicos. El cavaliere
es cada vez figura más infaltable en la lista de los maffiosi.
Cambiando de continente, pero no de sistema, nos
encontramos con que un ex presidente, Portillo de Guatemala, acaba de ser
apresado intentando fugar a Belice. Se lo persigue para juzgarlo por “lavado de
dinero”. Uno puede decir que la justicia, al fin, llega. ¡Sí, pero cuánto
tarda! Y los daños son irreparables.
Obama, mostrando una lucidez - esperamos que sea duradera
y realmente aplicada- ha admitido: que no solo hay “un déficit de dólares…(sino) de confianza, de dudas profundas y corrosivas …
sobre la forma en que funciona Washington”. Pidió no seguir subvencionando a
los políticos y que los grandes banqueros no sigan recibiendo escandalosos
bonos. Plausible pedido. Pero pidió destinar 30.000 millones a la banca local
para que presten a las pequeñas empresas. Tampoco sale de su modo capitalista
de pensar; son simples parches; no eliminarán las lacras congénitas.
Acaba de publicarse un informe acerca de la crisis
económica de Europa y resulta que la eurozona ha
redondeado la desocupación en una cifra que, en un año, subió del 8,2% al 10%.
Aunque mejorarán algunos aspectos y se dará la impresión de que la recesión
está pasando, la única verdad es que el capitalismo no se recuperará. No habrá
más la quinta “onda de Kondratieff” (ciclo de
recuperación parcial). Hay que superar históricamente al injusto e irreparable
sistema capitalista.