SUBVERSION REACCIONARIA EN LATINOAMÉRICA

 

Marcos Domich

 

Los últimos días han menudeado noticias referidas a la situación de América Latina. Uno de los temas más trillados ha sido el de la aprobación, en el parlamento europeo de la “Directiva del retorno” de los inmigrantes. Esta ley permite arrestar hasta 18 meses y prohibir el retorno de los “transgresores” durante cinco años. “Directiva de la vergüenza”, la llamó Evo Morales y Hugo  Chávez “ley del bochorno”. No importa el matiz semántico, lo cierto es que su contenido es racista, autoritario; violador de los derechos humanos y económicos de las personas. Políticamente revela la terrible regresión política que se ha producido en Europa.

Se calcula que hay cerca de 8 millones de emigrantes indocumentados. Para arrestarlos y expulsarlos se necesita una gran movilización policial y una infraestructura carcelaria que ha llevado a Chávez a decir que equivaldría la reapertura de campos de concentración nazistas o fascistas. ¿Cuál el fondo de la directiva? Es la misma que  impuso en Europa el ataque y la violencia contra determinados grupos como los judíos, los comunistas y sindicalistas y demócratas. La explicación era que estos querían dominar la economía, quitaban puestos de trabajo y amenazaban a la grandeza y el florecimiento de sus “naciones”.  

Otra razón para noticias regionales es la agudización de la crisis económica y particularmente la subida de precios de los alimentos y de los energéticos. La subida de precios tiene dos causas visibles: la especulación de las grandes empresas y el desvío productos alimenticios para producir bioenergéticos. Esto ha llevado incluso a gobiernos conservadores, como el mexicano, a prohibir la exportación de 150 productos.

El afán de lucro ha provocado conmoción social, como en la Argentina. Los grandes productores de granos, carne y leche han declarado una guerra al gobierno de Cristina Fernández en protesta contra el aumento de impuestos. Estos, verdaderos oligarcas, han tenido fabulosas ganancias exportando sus productos. Pero como es “normal” en el capitalismo las ganancias, el culto al becerro de oro, es más importante que la patria, la solidaridad y cualquier otro valor. Lo de la Argentina es aleccionador; al mismo tiempo que desnuda la real intención de las grandes empresas, muestra cómo pueden confundir y hasta arrastrar a otros sectores sociales que salen con sus cacerolas, en los hechos, a defender a sus explotadores. La mayoría de los medios de comunicación están contra Cristina, han minimizado la movilización popular que la respalda. Todo esto está articulado y digitado. Al imperialismo y la derecha regional no les gusta el giro hacia la izquierda y harán todo, hasta el asesinato o la guerra civil, para oponerse al cambio.