“LUZ, MÁS LUZ”

 

Marcos Domich

 

Parece que el carnaval hubiera ayudado a despejar el horizonte político del país. La gente se olvidó un poco de asuntos bullados y la comidilla política pasó a un segundo plano. La juventud, en particular, quería divertirse y hay que admitir que lo hizo con entusiasmo, hasta acaso con menos desmanes que en años pasados. Esto demuestra la artificialidad de ciertas campañas que sin la intervención de poderosos y sincronizados medios, los hechos transcurrirían por los quicios adecuados.

 

Lo anterior no quiere decir, sin embargo, que el oscuro caso de corrupción en YPFB, protagonizado por Ramírez, hubiera sido archivado. Por el contrario, han aparecido nuevos elementos que ameritan aguzar la vista y explicarse más a fondo toda la trama, casi de telenovela barata, como querían presentar el caso, colocándolo en todos sus alcances de un hecho con muchas connotaciones políticas.

 

Que el delito de corrupción ha existido parece una cuestión innegable. Pero ¿por qué tuvo un desenlace tan dramático? Es en este momento cuando aparece la figura del ex Gerente de Comercialización de YPFB con antecedentes que no se puede pasar por alto. Nos referimos a Rodrigo Carrasco Jansen, hombre de sonoros apellidos ligados a un medio de prensa conocido por su factura conservadora. Hasta su disolución a comienzos del 2008, perteneció al Comando de Operaciones Especiales (COPES). El Comando funcionó al margen del ordenamiento regular de la policía; era sostenido por la Embajada americana  y respondía directamente a organismos dependientes del gobierno estadounidense: la CIA y la DEA. En realidad no era un centro de inteligencia, sino un antro de espías y un laboratorio de provocaciones contra el actual gobierno. Hay varias cosas inexplicables: La llegada de Carrasco a tan alta función; que se hubieran movido del Banco de la Unión, tan libremente, sumas grandes como los 450.000 dólares que fueron asaltados el 27 de enero y que el titular de la empresa Catler- Uniservice, Jorge O’connor D’Arlach hubiera sido asesinado. Todo apunta a que alguien con sobrada experiencia, con muchos medios y ningún escrúpulo, hubiera seguido paso a paso a los personajes involucrados en la corruptela y hubiera contribuido al descubrimiento de ésta con gran ruido y escándalo. Un escándalo que a la derecha le cayó como anillo al dedo para ocultar el triunfo de apenas 2 días antes en las urnas, aprobando la nueva Constitución Política del Estado.

 

Por todo lo visto, los planes de la derecha tienen el objetivo de desprestigiar la nacionalización de los hidrocarburos; desprestigiar a YPFB como lo hizo Sánchez de Lozada, deteriorar la imagen del Presidente de la República; impedir la aplicación de la nueva Constitución y ante todo, con estas trabas y sabotaje, impedir que se toquen sus intereses, su servicio a las transnacionales y sus tierras mal habidas. Por eso mismo ponen tantos obstáculos e inventan condiciones cada día para no dialogar.

¿Qué hacer? Pues seguir avanzando en la aplicación de la NCPE, sobre todo en lo que hace a los cambios estructurales; por su complejidad, juiciosamente estudiar la aplicación de las autonomías; de una vez presentar el programa económico anticrisis; organizarse políticamente para enfrentar la nueva ofensiva derechista y castigar a los corruptos sin miramiento alguno.