CON OEA Y SIN OEA…

 

Marcos Domich

 

En la década de los sesenta del siglo pasado hubo un estribillo de gran fuerza movilizadora e histórica: “¡Con OEA o sin OEA, ya ganamos la pelea!”. Con el frescor propio del habla cubana y con el optimismo de su reciente revolución, dieron la respuesta a uno de los actos más arbitrarios de la historia de la política internacional. A la OEA, reunida en Punta del Este 1962, los EUA le imponen la expulsión de Cuba. La actitud de los gobiernos latinoamericanos era humillante. Excepto México, todos adoptan la resolución que no tiene base alguna. No se esgrime el argumento de que Cuba hubiera transgredido alguna norma de seguridad que afecte a alguien en el continente americano y menos a los EUA.

 

Una sola razón se exhibe para sancionar a Cuba: Se la acusa de haber adoptado el marxismo leninismo como su orientación ideológica. La parte medular de la resolución reza que: “el gobierno cubano se identifica con el marxismo leninismo (lo que) es incompatible con los principios y propósitos del Sistema Interamericano (…) Que esta incompatibilidad excluye al actual Gobierno de Cuba de su participación en el Sistema Interamericano.” Deja en manos del Consejo de la OEA llevar a la práctica la resolución.

 

La puesta en práctica de la resolución significa aislar a Cuba de todo contacto diplomático, político, económico y hasta cultural, con los otros países latinoamericanos. México es el único país latinoamericano que no rompe relaciones. México pasa a ser único puente de Cuba hacia América Latina. El contacto con el resto del mundo lo sostuvo la Unión Soviética y los países socialistas, incluyendo la República Popular de Vietnam, entonces en guerra con los EUA, por la liberación del sur.

 

¿Por qué el gobierno de los EUA impone esta exclusión? Es obvio que la primera razón es política. La Revolución Cubana y la fuga del dictador Batista es un terrible mal ejemplo. Todavía eran los tiempos en que estaban en el poder los Somoza, Trujillo, Pérez Jiménez, Stroessner y otros dictadores. Cuba desde el nivel gubernamental calificó a la OEA como el “ministerio de colonias” de EUA.

Pero hay una razón más determinante aún que la política. Es el curso progresivamente revolucionario y finalmente la declaración del carácter socialista de la Revolución y que no es un mero hecho declamativo. Lo que conduce a una revolución a tener ese carácter es el conjunto de medidas que trasforman la estructura y la superestructura del país.

 

Algunos hitos de este desarrollo son la reforma agraria y la nacionalización de las refinerías de azúcar; otra serie de nacionalizaciones: refinerías de petróleo (07-59), de los bancos estadounidenses (17-07-59), de las grandes empresas industriales y comerciales (17-09-59); se proclama la ley de reforma urbana  (14-10-59).

Cuba fue expulsada hace 47 años; pero ha sobrevivido a 10 presidentes de EUA. En San Pedro Sula EUA quedó sólo y tuvo que aceptar una de sus peores derrotas en política internacional. La Revolución Cubana continúa. Y sin OEA. La decisión de volver es sólo suya.