CRUELES PARADOJAS

 

Marcos Domich

 

En Chile hay elecciones generales y, entre otros, elegirán al presidente de la república. Hay cuatro candidatos dos de los cuales, casi con entera seguridad, pasarán a una ineludible segunda vuelta. Se trata del candidato de la extrema derecha Sebastián Piñera y de Eduardo Frei Ruiz Tagle que ya ejerció la presidencia de Chile y que a su vez es hijo del fallecido (mediante el recurso de los Borgia) ex presidente Eduardo Frei Montalva. A su turno, Frei Montalva, antecedió en la presidencia al derrocado sangrientamente presidente Salvador Allende. A esta lista de presidentes e hijos de dignatarios chilenos asesinados hay que agregar a la saliente presidenta Michelle Bachelet, hija del Gral. Alberto Bachelet que ocupara altos cargos en el gobierno de Allende. Después del golpe de Estado de Pinochet fue arrestado de inmediato por sus propios subordinados, fue torturado y finalmente asesinado. La historia podría registrar una nueva extraña sucesión: La Bachelet puede entregar el mando a Frei Ruiz Tagle. Una cadena en verdad espeluznante y que parece no tener parangón en la historia de las sucesiones presidenciales de América Latina.

 

¿Por qué puede producirse esa sucesión? Frei estaba bastante flojo en las encuestas y un candidato novel, Marco Enríquez-Ominami, ex socialista e hijo del también asesinado por la dictadura - prominente dirigente y fundador del MIR chileno, Miguel Enríquez - empezó a acercársele peligrosamente a Frei. Enríquez-Ominami acudió a una táctica electoral basada en su juventud, en ser “figura nueva”, utilizar un lenguaje bueno para cualquier auditorio y fundado en generalidades, lugares comunes que no es ingrato a los conservadores ni siquiera a la embajada estadounidense. Izquierdistas moderados, derechistas moderados, empresarios y empleados, pero sobre todo ingenua gente joven y despolitizada, que casi no conoció la dictadura en sus tiempos más brutales, podrían votar por el novel participante. A lo que se suma la campaña mediática destinada a invisibilizar al verdadero candidato de la izquierda, el socialista allendista Jorge Arrate apoyado por el Partido Comunista y la Izquierda Cristiana.

 

La marcha habitual de la campaña fue sacudida por un hecho: los jueces que investigaban las causas de la muerte de Frei Montalva establecieron, al fin, que este había asesinado.  Médicos, del ejército y la policía de Pinochet; enfermeros, pero sobre todo seis agentes de la inteligencia militar, infiltrados en la exclusiva Clínica Santa María en calidad de sanitarios, camilleros, chóferes y otros, participaron del complot. Frei fue internado a comienzos del año 2002 para intervención quirúrgica, en realidad menor. Pero los médicos complotados le administrarle talio y mostaza hidrogenada que lo debilitaron y finalmente le causaron la muerte que atribuyeron a una supuesta septicemia. En la misma clínica le practicaron secretamente una rara autopsia, lo colgaron de los pies y le extrajeron todas las vísceras, como para no dejar huellas de lo que se le había sido administrado en calidad de tratamiento. Por supuesto estas revelaciones influirán en la estructura del voto y seguramente Piñera y Frei pasarán a la segunda vuelta. Ni remotamente puede decirse que Frei Ruiz Tagle sea ni siquiera de centro izquierda; más bien es de centro derecha. Pero al fin será preferible al pinochetista Piñera, multimillonario que tiene una fortuna de más de 1.200 millones de dólares y por supuesto la mentalidad cavernaria de su extinto jefe, Pinochet