La Comisión Política
del Partido Comunista de Bolivia, después de un exhaustivo
análisis de la situación política por la cual atraviesa el
país, se dirige a todo el pueblo boliviano para difundir los aspectos
más importantes del mismo.
Desde la segunda
quincena de junio, en particular, se ha agudizado la tensión social con
la entrada de más sectores a la arena de la confrontación
política; en su mayor parte, éstos, han confluido hacia Sucre.
Algunas de estas marchas se han referido a aspectos de importancia, discutidos
en la Asamblea Constituyente, en tanto que otros han pretendido centrar la
atención en planteamientos, en verdad, secundarios, pero han ayudado a
poner en evidencia las verdaderas intenciones de una derecha cada vez más
osada. Para citar un ejemplo nos referimos a la movilización de
estudiantes y catedráticos de algunas universidades privadas en
“defensa de la autonomía”, de la enseñanza privada y
la “libre elección” del tipo de enseñanza que se
desee. Estas consignas no pueden ser más hipócritas al encubrir
aviesas intenciones que buscan arrancar ventajas como el eximir -a las
universidades privadas- del pago de impuestos y permitir la “libre
importación”de insumos para la enseñanza. Esto equivaldría
a “la constitucionalización” del mercado libre para la
enseñanza privada. Además del trasfondo cínicamente
mercantil del planteamiento, el movimiento es definitivamente político y
abiertamente financiado por la derecha. Su real motivación es torpedear
y hacer fracasar a la Asamblea Constituyente y provocar mayor tensión y
desorden propicio a la conspiración que persigue el derrocamiento del
gobierno.
ESTRATEGIA DE LA TENSION CONTINUA.
No
es ninguna casualidad que hubieran coincidido nuevas movilizaciones y paros,
como el de los panaderos en La Paz, la provocadora toma de parajes del cerro Posoconi en Huanuni; el desabastecimiento de gas, de
gasolina y la infundada e inducida alza de precios de artículos
básicos de la canasta familiar, más propagandística que
real. Los bloqueos de caminos sobre todo en los departamentos de Santa
Cruz, de Beni y Tarija se multiplican y están convirtiendo en
caótico el traslado de pasajeros y mercancías. Resulta
paradójico que el enfrentamiento más publicitado hubiera sido el
que se dio con los mineros asalariados de Huanuni. Detrás de la
legitimidad de sus planteamientos se percibe, sin embargo, una intemperancia
inexplicable y una extraña reticencia al diálogo. A esto se suma
la reaparición de cuestionados ex dirigentes sindicales de oscura
trayectoria pasada y
sospechosas conexiones en
el pasado inmediato. La
terca búsqueda de
enfrentamientos y la campaña
mediática -casi sin respuesta por parte de un ejecutivo vacilante-
configuran un claro uso de la “estrategia de la tensión” que
prepara el desenlace de los acontecimientos. Sin embargo, todos estos problemas
podrían superarse con relativa facilidad, si acaso no transcurrieran con
el telón de fondo de la contradicción más aguda y
peligrosa, la que amenaza la unidad nacional y cuya apariencia es la
confrontación entre oriente y occidente. La derecha política,
asesorada, financiada y en colusión con el imperialismo persigue
convertir esta contradicción en antagónica, tensionándola
al máximo y llevando a la Asamblea Constituyente a un callejón
sin salida.
DESAFIOS TRANSFORMADORES DE LA
CONSTITUYENTE.
El fracaso de la
Asamblea Constituyente o también la derrota de las fuerzas de la derecha
en ella sería el pretexto para abandonar las formas pacíficas de
la disputa política y llegar a la violencia abierta. ¿Pero
cuál es el contenido y cuál la esencia de estas confrontaciones?
Obviamente, el contenido está dado por los intereses y aspiraciones
nacional-étnicas y regionales. Pero es su esencia clasista, en
última instancia y en una sociedad capitalista, la determinante. De un
lado están las posiciones de una derecha que no quiere reconocer el
carácter multinacional, plurilingüe y pluricultural de
Bolivia pero que sobre todo no quiere perder el dominio de las riquezas,
de las tierras y de la explotación a que someten a los trabajadores.
Particularmente la oligarquía oriental es la abanderada de estas
posiciones que, con facilidad apuntan hacia el separatismo. La bandera de las
autonomías ayuda a disimular sus verdaderos propósitos que ya se
manifiestan como francamente sediciosos. Un ejemplo claro de ello es la
declaratoria de “día de la autonomía” al cual le dan
un alcance “nacional”; la presentación del Estatuto
Autonómico Departamental; el anticipado llamado a la desobediencia civil
si la nueva Constitución no llega satisfacerles; la inaceptable
propuesta de arrogarse el derecho a regular la migración, la
creación de la cédula de identidad cruceña y por
último la facultad de dictar sus propias leyes y organizar sus
instituciones de seguridad. Pero son particularmente los preparativos
bélicos y la inminencia del desborde de violencia a cargo de
organizaciones de franco corte fascista lo que más preocupa. El
tráfico de armas y la preparación de grupos de asalto han
comenzado hace tiempo y están al acecho esperando que fracasen los
métodos políticos.
DESATINOS QUE LLEVAN AGUA AL MOLINO
GOLPISTA
Con
motivo de las poco meditadas declaraciones de un ministro del área
económica, acerca de la yuca reemplazando al pan, ha estallado una feroz
ofensiva comunicacional que pretende desatar la subida de precios y la
inflación. Junto a los medios convencionales, están los
métodos clásicos como
la difusión de
rumores que,
lamentablemente, son
“confirmados” por las expresiones de funcionarios desorejados o de grupos aliados o
individualidades inestables y erráticas que, en realidad, con sus
afirmaciones y poses radicaloides le hacen juego a la
derecha. La fábrica de rumores que es la derecha agazapada, lanza bulos
como: “la confiscación de las casas, liquidación de la enseñanza
privada, asalto a la propiedad agraria, liquidación del transporte
privado de pasajeros, cierre de medios de comunicación”, etc.
etc.
En suma, se puede
afirmar que la conspiración antidemocrática está acudiendo
a todos los expedientes ya conocidos por el pueblo boliviano; suma a ellos
versiones nuevas como los del “golpe suave” o el “golpe de
mecha lenta”. Ésta no es sino una versión actualizada del
viejo método del golpe contrarrevolucionario. Su finalidad es la misma:
o cortar abruptamente un proceso de cambio o preventivamente evitar que mellen
sus intereses.
PILAR DE LA ESTABILIDAD, LA
ORGANIZACIÓN POPULAR
Hasta el momento el
gobierno está basando su seguridad en las Fuerzas Armadas y en la
Policía Nacional. Afortunadamente hay una respuesta positiva, apegada a
la legalidad, por parte de del Alto Mando e individualmente de uniformados
patriotas, sobre todo de las Fuerzas Armadas. Empero no se puede ignorar que
hay un trabajo sistemático sobre ellas, de parte de la derecha y del
propio imperialismo. Como en cualquier coyuntura política la actitud de
estas dos instituciones depende de la correlación de fuerzas en la
sociedad. De ahí surge la necesidad de fortalecer la base social que
apoye el cambio. Pero vemos una realidad distinta y preocupante. Muchas bases
sociales populares actúan anárquicamente y en vez de contribuir a
un clima de serenidad y solidez para el cambio, muestran un “movimiento
de movimientos” intemperante e intransigente que no acepta coordinación
ni regulación alguna.
REDEFINICION DE LAS POLITICAS Y
FORTALECIMIENTO DEL PROCESO
Frente a esta
situación, el gobierno parece haber perdido la brújula y se ha
tornado errático, en tanto que la suerte del proceso exige definiciones
y la toma de medidas serias en varios ámbitos, pero particularmente en
la economía, en materia social y en la política.
En el ámbito
económico es necesaria la adopción de un plan de emergencia que
evite las presiones sobre la producción y circulación de
productos y servicios de primera necesidad, aprovechando que, afortunadamente,
se cuenta con importantes reservas internacionales. Se necesita incentivar las
inversiones y crear fuentes de trabajo. Debe superarse la intención
neoliberal de depositar nuestras
reservas en el
exterior para ganar
intereses. Lo fundamental es fortalecer el aparato productivo nacional.
En lo social: la
aprobación de una nueva ley de pensiones y de una vez poner en vigencia
la Ley General del Trabajo, derogando el D. S. 21060.
En lo político: La creación de un centro
articulador que logre la participación orgánica tanto de las
organizaciones políticas de izquierda como movimientos sociales. Debe
procurarse un trabajo realmente articulado con las bases del MAS y con sus
direcciones no sectarias y desprejuiciadas.
Es necesaria la ampliación
del período de sesiones de la Asamblea Constituyente. Pero debe
aprovecharse ese período para formular y reformular definiciones sobre
aspectos centrales: Visión de país, derechos de los
trabajadores y defensa de la soberanía nacional y los recursos
naturales, autonomías departamentales y autonomías
indígenas que respondan a un examen científico de la estructura
nacional-étnica del país. Incluso es necesaria una
precisión del léxico en esta materia. Las competencias y
determinación de las autonomías sólo pueden ser discutidas
y resueltas en el marco de la nueva Constitución Política del
Estado boliviano, que reconozca el carácter multinacional
(plurinacional), plurilingüe y pluricultural y en un nuevo parlamento y
mediante leyes específicas. Cualquier anticipación o vigencia de
facto de las autonomías es atentatoria a la unidad nacional.
En el movimiento sindical se impone una reorganización que devuelva a los trabajadores el rol que históricamente está llamado a jugar en el proceso de cambio social progresivo.
Para revertir las falencias anotadas con un enfoque crítico y autocrítico, y encarar las razones de fondo de la arremetida desesta-
bilizadora, corresponde, además de un diagnóstico adecuado, demostrar la voluntad política de impulsar coherentemente la unidad de
acción de las fuerzas progresistas y patrióticas de la ciudad y el campo. En este sentido, en la línea consecuente de respaldar el avance
en el proceso de cambios, es imprescindible logra la más amplia unidad popular a través de renovados canales de participación ciuda-
dana y decisiones que garanticen su continua profundización, en provecho del pueblo y la ruta liberadora emprendida, por el rescate de
la patria.
COMISION POLITICA DEL PARTIDO
COMUNISTA DE BOLIVIA.