Goldberg y la policía antimotines

                                                                                                          Fortunato Esquivel        

El domingo 14 de septiembre de 2008, poco antes de salir expulsado, el embajador de Estados Unidos Philip Goldberg, llamó a los periodistas para lanzar amenazas de venganza. Dijo que la decisión boliviana, “puede traer efectos serios en muchas formas y que su expulsión fue un grave error”.

El pasado viernes, Barack Obama, posesionó al expulsado como nuevo Subsecretario Adjunto para Asuntos de Inteligencia e Investigación del Departamento de Estado, una inmejorable posición para su vendetta, porque aquí no dejó muchos amigos, al margen de los líderes de la Media Luna.

La venganza de Estados Unidos vendrá en ¿muchas formas? Es probable, porque los organismos de inteligencia de su país están regados en Bolivia bajo las máscaras de ONGs, organismos religiosos y de espionaje liderados por la CIA, que es la encargada de los procesos de conspiración fuera de Estados Unidos.

Antes de salir repudiado como perro con la cola bajo las patas, Goldberg habló de vendetta en muchas formas. Sus mecanismos están  instalados bajo la fachada de “proyectos de ayuda” a cargo de la Agencia para el Desarrollo Internacional (USAID) desde 1961, la Fundación Nacional para la Democracia (NED) desde 1982, sectas protestantes y últimamente Visión Mundial, denunciada en varios países como tapadera de la CIA.

EL GOLPE DE LOS TERRO-CIVICOS

Tras la tormenta, siempre sale el sol y las cosas se aclaran. El pasado año, cuando se inició el golpe cívico-prefectural, con los dirigentes cívicos liderando la conspiración, los prefectos ayudando económicamente y Goldberg como principal fogonero, la policía no se abastecía para controlar la revuelta gamonal.

Faltaban los recursos, escaseaban los gases lacrimógenos y se habían acabado los balines, en tanto las hordas de la Unión Juvenil estaban desplazadas en Santa Cruz, Trinidad, Cobija, Tarija y Sucre, provocando los disturbios que el país conoció ampliamente.

Lo que no se sabía es que Goldberg había previsto todo. Sabía que la policía no estaba provista de los recursos antimotines tan necesarios para estos casos. Desde el año 2007, es decir un año antes, había logrado que su gobierno, vetara cualquier compra de materiales antimotines para la policía boliviana.

El pasado sábado, el Ministro de Gobierno, Alfredo Rada confirmó la injerencia del embajador Goldberg, lo que se traduce en una participación directa en el golpe cívico-prefectural, que felizmente se desinfló por la oportuna decisión de su expulsión.

Ese veto, debilitó las labores de la policía, lo que se tradujo en el avasallamiento de sus efectivos en Santa Cruz. El comandante departamental, fue pateado y apaleado por las hordas de la Unión Juvenil Cruceñista. En Sucre la policía rebasada fue expulsada de la ciudad y sus instalaciones incendiadas y destruidas.

La violencia, alcanzó los aeropuertos y la toma de instituciones públicas en los departamentos involucrados con el separatismo. Ahora se va aclarando todo con las revelaciones que van surgiendo a medidas que las investigaciones avanzan y los protagonistas dicen sus verdades, porque algunos se pasaron al proceso de cambio.

EL “SISTEMA” MEDIÁTICO

La semana pasada, a raíz de la publicación de un periódico peruano, el sistema mediático nacional claramente alineado con el “orden establecido” por el neoliberalismo, acusó con notas anti periodísticas al gobierno de Hugo Chávez por una supuesta injerencia aprovisionando con “armas” a la policía boliviana.

Ahora se sabe la verdad, por información del Ministro Rada. Ante el veto tramitado por el principal “titiritero” del golpe prefectural, las autoridades tuvieron que recurrir a un gobierno amigo para adquirir el aprovisionamiento necesario de material antimotines para controlar la arremetida de los terratenientes.

Ahora que los protagonistas de las golpizas y apaleaduras, se pasaron al proceso de cambio, será más fácil averiguar cómo y quiénes planificaron el fracasado desmembramiento de Bolivia. Hay razones, más que suficientes, para que sientan preocupación por sus excombatientes separatistas, hoy reconvertidos a la clase de los pobres.

///////////// SCZ 29/10/09