Goldberg y la policía antimotines
Fortunato Esquivel
El domingo 14 de septiembre de 2008, poco antes de
salir expulsado, el embajador de Estados Unidos Philip
Goldberg, llamó a los periodistas para lanzar
amenazas de venganza. Dijo que la decisión boliviana, “puede traer efectos
serios en muchas formas y que su expulsión fue un grave error”.
El pasado viernes, Barack Obama, posesionó al expulsado como nuevo Subsecretario
Adjunto para Asuntos de Inteligencia e Investigación del Departamento de
Estado, una inmejorable posición para su vendetta, porque aquí no dejó muchos
amigos, al margen de los líderes de
La venganza de Estados Unidos vendrá en ¿muchas
formas? Es probable, porque los organismos de inteligencia de su país están
regados en Bolivia bajo las máscaras de ONGs,
organismos religiosos y de espionaje liderados por
Antes de salir repudiado como perro con la cola bajo
las patas, Goldberg habló de vendetta en muchas
formas. Sus mecanismos están instalados bajo la fachada de “proyectos de
ayuda” a cargo de
EL GOLPE DE LOS TERRO-CIVICOS
Tras la tormenta, siempre sale el sol y las cosas se
aclaran. El pasado año, cuando se inició el golpe cívico-prefectural,
con los dirigentes cívicos liderando la conspiración, los prefectos ayudando
económicamente y Goldberg como principal fogonero, la
policía no se abastecía para controlar la revuelta gamonal.
Faltaban los recursos, escaseaban los gases
lacrimógenos y se habían acabado los balines, en tanto las hordas de
Lo que no se sabía es que Goldberg
había previsto todo. Sabía que la policía no estaba provista de los recursos
antimotines tan necesarios para estos casos. Desde el año 2007, es decir un año
antes, había logrado que su gobierno, vetara cualquier compra de materiales
antimotines para la policía boliviana.
El pasado sábado, el Ministro de Gobierno, Alfredo
Rada confirmó la injerencia del embajador Goldberg,
lo que se traduce en una participación directa en el golpe cívico-prefectural, que felizmente se desinfló por la oportuna
decisión de su expulsión.
Ese veto, debilitó las labores de la policía, lo que
se tradujo en el avasallamiento de sus efectivos en Santa Cruz. El comandante
departamental, fue pateado y apaleado por las hordas de
La violencia, alcanzó los aeropuertos y la toma de
instituciones públicas en los departamentos involucrados con el separatismo.
Ahora se va aclarando todo con las revelaciones que van surgiendo a medidas que
las investigaciones avanzan y los protagonistas dicen sus verdades, porque
algunos se pasaron al proceso de cambio.
EL “SISTEMA” MEDIÁTICO
La semana pasada, a raíz de la publicación de un
periódico peruano, el sistema mediático nacional claramente alineado con el “orden
establecido” por el neoliberalismo, acusó con notas anti
periodísticas al gobierno de Hugo Chávez por una supuesta injerencia
aprovisionando con “armas” a la policía boliviana.
Ahora se sabe la verdad, por información del Ministro
Rada. Ante el veto tramitado por el principal “titiritero” del golpe prefectural, las autoridades tuvieron que recurrir a un
gobierno amigo para adquirir el aprovisionamiento necesario de material
antimotines para controlar la arremetida de los terratenientes.
Ahora que los protagonistas de las golpizas y apaleaduras, se pasaron al proceso de cambio, será más
fácil averiguar cómo y quiénes planificaron el fracasado desmembramiento de
Bolivia. Hay razones, más que suficientes, para que sientan preocupación por
sus excombatientes separatistas, hoy reconvertidos a la clase de los pobres.
///////////// SCZ 29/10/09