FIN DE LA PREHISTORIA

 

Marcos Domich

 

Hace 92 años se produjo el acontecimiento más importante del siglo XX: La Gran Revolución Socialista de Octubre. Con la disolución de la Unión Soviética, del campo socialista de europeo y el derrumbe del muro de Berlín, muchos creyeron que se había concluido el socialismo, el marxismo y que el capitalismo sería un régimen eterno. Como escribió el ahora arrepentido teórico del Departamento de Estado, Francis Fukuyama, creyeron que había llegado el fin de la historia. No habría más cambios. Quienes sostenían esta idea encuentran que cada día la realidad mundial les desmiente. La Revolución de Octubre fue y sigue siendo el inicio del transito de un sistema social caduco, el capitalismo, hacia un nuevo orden social que no puede ser otro que el socialismo. A quienes padecen de ceguera mental la historia no les enseña nada. Después de la Gran Revolución Francesa y cuando Napoleón restableció la monarquía, también creyeron en la eternidad de la monarquía y su base, el sistema feudal. Pero no entendieron que esta revolución se la llama precisamente “Grande”, porque había iniciado una nueva etapa en el desarrollo de la sociedad humana, el tránsito del feudalismo, caduco y atrasado, a un sistema más avanzado y moderno: el capitalismo.

 

El impulso de Octubre tiene su continuidad inapelable en el desarrollo y continuidad de las revoluciones socialistas que no sólo están vigentes, sino que demuestran palpablemente su superioridad como sistema social. Mientras el mundo capitalista está sumido en una crisis general y global, las economías china y vietnamita no dejan de crecer a más de un 7 a 8 por ciento. La economía cubana crece a un ritmo menor, pero sufriendo el bloqueo yanqui que es casi como una guerra destructiva para su economía. Si no fuera por su sistema social no habría sobrevivido.

 

El impulso también llegó a América. Primero en el Sur y luego en Centro América hay un claro giro hacia la izquierda y algunos de estos regímenes populares y producto de las urnas han puesto en vigencias la posibilidad de un avance hacia el socialismo. Empero esto mismo ha provocado la reacción de las oligarquías y de los aparatos conspiradores del imperio. En ninguno de los países del giro (Venezuela, Bolivia, Ecuador, Nicaragua ya hasta en Paraguay y Argentina), han dejado de conspirar. El caso de Honduras es patético. Con la explicable falta de voluntad de la OEA y con las maniobras tras bambalinas de la Clinton, los golpistas se han hecho la burla de las resoluciones de la ONU, de la propia OEA y están llevando al país a la guerra civil.

 

La Revolución de Octubre nació con dos decretos el de la paz y el de la reforma agraria. Pero el imperialismo sigue con su belicismo en Irak, en Afganistán, etc.

 

En el plano de la economía nos sigue mostrando sus lacras. En España el paro está llegando ¡al 20%! En Alemania la General Motors retrocede y no quiere vender OPEL a la canadiense Magna; plantea reducir sus pérdidas cerrando varias factorías, echando a la calle a miles de obreros. Risible cuando festejan a todo dar la caída del muro y en Berlín la gente vota por el PSD- Izquierda. Estas cosas muestran el futuro, como antes se decía, el fin de la prehistoria.