La Comisión Política del Partido Comunista de Bolivia,
después de un exhaustivo análisis de la situación política por la cual
atraviesa el país, se dirige a todo el pueblo boliviano para transmitir
los aspectos más importantes de este análisis:
Desde la segunda quincena de junio, en particular, se ha
agudizado la tensión social con la entrada de más sectores a la arena de la
confrontación política; en su mayor parte, éstos, han confluido hacia Sucre. Algunas
de estas marchas se han referido a aspectos de importancia, discutidos en
No es ninguna casualidad que hubieran coincidido nuevas
movilizaciones y paros, como el de los panaderos en La Paz, la provocadora toma
de parajes del cerro Posoconi en Huanuni;
el desabastecimiento de gas, de gasolina y la infundada e inducida alza de
precios de artículos básicos de la canasta familiar, más propagandística que
real. Los bloqueos de caminos sobre todo en los departamentos de Santa
Cruz, de Beni y Tarija se multiplican y están
convirtiendo en caótico el traslado de pasajeros y mercancías. Resulta
paradójico que el enfrentamiento más publicitado hubiera sido el que se dio con
los mineros asalariados de Huanuni. Detrás de la
legitimidad de sus planteamientos se percibe, sin embargo, una intemperancia
inexplicable y una extraña reticencia al diálogo. A esto se suma la reaparición
de cuestionados ex dirigentes sindicales de oscura trayectoria pasada y
sospechosas conexiones en el pasado inmediato. La terca búsqueda de
enfrentamientos y la campaña mediática -casi sin respuesta por parte de un
ejecutivo vacilante- configuran un claro uso de la “estrategia de la tensión”
que prepara el desenlace de los acontecimientos. Sin embargo, todos estos
problemas podrían superarse con relativa facilidad, si acaso no transcurrieran
con el telón de fondo de la contradicción más aguda y peligrosa, la que amenaza
la unidad nacional y cuya apariencia es la confrontación entre oriente y
occidente. La derecha política, asesorada, financiada y en colusión con el
imperialismo persigue convertir esta contradicción en antagónica, tensionándola
al máximo y llevando a la Asamblea Constituyente a un callejón sin salida.
El fracaso de la Asamblea Constituyente o también la
derrota de las fuerzas de la derecha en ella sería el pretexto para abandonar
las formas pacíficas de la disputa política y llegar a la violencia abierta.
¿Pero cuál es el contenido y cuál la esencia de estas confrontaciones?
Obviamente, el contenido está dado por los intereses y aspiraciones
nacional-étnicas y regionales. Pero es su esencia clasista, en última instancia
y en una sociedad capitalista, la determinante. De un lado están las posiciones
de una derecha que no quiere reconocer el carácter multinacional, plurilingüe y
pluricultural de Bolivia pero que sobre todo no quiere perder el dominio
de las riquezas, de las tierras y de la explotación a que someten a los
trabajadores. Particularmente la oligarquía oriental es la abanderada de estas
posiciones que, con facilidad apuntan hacia el separatismo. La bandera de las
autonomías ayuda a disimular sus verdaderos propósitos que ya se manifiestan
como francamente sediciosos. Un ejemplo claro de ello es la declaratoria de
“día de la autonomía” al cual le dan un alcance “nacional”; la presentación del
Estatuto Autonómico Departamental; el anticipado llamado a la desobediencia
civil si la nueva Constitución no llega satisfacerles; la inaceptable propuesta
de arrogarse el derecho a regular la migración, la creación de la cédula de
identidad cruceña y por último la facultad de dictar sus propias leyes y
organizar sus instituciones de seguridad. Pero son particularmente los
preparativos bélicos y la inminencia del desborde de violencia a cargo de
organizaciones de franco corte fascista lo que más preocupa. El tráfico de
armas y la preparación de grupos de asalto han comenzado hace tiempo y están al
acecho esperando que fracasen los métodos políticos.
Con motivo de las poco meditadas
declaraciones de un ministro del área económica, acerca de la yuca reemplazando
al pan, ha estallado una feroz ofensiva comunicacional
que pretende desatar la subida de precios y la inflación. Junto a los medios convencionales,
están los métodos clásicos como la difusión de rumores que, lamentablemente,
son “confirmados” por las expresiones de funcionarios desorejados o de grupos
aliados o individualidades inestables y erráticos que,
en realidad, con sus afirmaciones y poses radicaloides
le hacen juego a la derecha. La fábrica de rumores que es la derecha agazapada,
lanza bulos como: “la confiscación de las casas, liquidación de la enseñanza
privada, asalto a la propiedad agraria, liquidación del transporte privado de
pasajeros, cierre de medios de comunicación”, etc. etc.
En suma, se puede afirmar que la conspiración
antidemocrática está acudiendo a todos los expedientes ya conocidos por el
pueblo boliviano; suma a ellos versiones nuevas como
los del “golpe suave” o el “golpe de mecha lenta”. Ésta no es sino una versión
actualizada del viejo método del golpe contrarrevolucionario. Su finalidad es
la misma: o cortar abruptamente un proceso de cambio o preventivamente evitar
que mellen sus intereses.
Hasta el momento el gobierno está basando su seguridad en
las Fuerzas Armadas y en la Policía Nacional. Afortunadamente hay una respuesta
positiva, apegada a la legalidad, por parte de del Alto Mando e individualmente
de uniformados patriotas, sobre todo de las Fuerzas Armadas. Empero no se puede
ignorar que hay un trabajo sistemático sobre ellas, de parte de la derecha y
del propio imperialismo. Como en cualquier coyuntura política la actitud de
estas dos instituciones depende de la correlación de fuerzas en la sociedad. De
ahí surge la necesidad de fortalecer la base social que apoye el cambio. Pero
vemos una realidad distinta y preocupante. Muchas bases sociales populares
actúan anárquicamente y en vez de contribuir a un clima de serenidad y solidez
para el cambio, muestran un “movimiento de movimientos” intemperante e
intransigente que no acepta coordinación ni regulación alguna.
Frente a esta situación, el gobierno parece haber perdido
la brújula y se ha tornado errático, en tanto que la suerte del proceso exige definiciones
y la toma de medidas serias en varios ámbitos, pero particularmente en la
economía, en materia social y en la política.
En el ámbito económico es necesaria la adopción de un plan
de emergencia que evite las presiones sobre la producción y circulación de
productos y servicios de primera necesidad, aprovechando que, afortunadamente,
se cuenta con importantes reservas internacionales. Se necesita incentivar las
inversiones y crear fuentes de trabajo. Debe superarse la intención neoliberal
de depositar nuestras reservas en el exterior para ganar intereses. Lo
fundamental es fortalecer el aparato productivo nacional.
En lo social: la aprobación de una nueva ley de pensiones
y de una vez poner en vigencia la Ley General del Trabajo, derogando el D. S.
21060.
En lo político: La creación de un centro articulador que
logre la participación orgánica tanto de las organizaciones políticas de
izquierda como movimientos sociales. Debe procurarse un trabajo realmente
articulado con las bases del MAS y con sus direcciones
no sectarias y desprejuiciadas.
Es necesaria la ampliación del período de sesiones de la Asamblea
Constituyente. Pero debe aprovecharse ese período para formular y reformular
definiciones sobre aspectos centrales: Visión de país, autonomías
departamentales y autonomías indígenas que respondan a un examen científico de
la estructura nacional-étnica del país. Incluso es necesaria una precisión del
léxico en esta materia. Las competencias y determinación de las autonomías sólo
pueden ser discutidas y resueltas en el marco de la nueva Constitución Política
del Estado boliviano que reconozca el carácter multinacional (plurinacional),
plurilingüe y pluricultural y en un nuevo parlamento y mediante leyes
específicas. Cualquier anticipación o vigencia de facto de las autonomías es
atentatoria a la unidad nacional.
En el movimiento sindical se impone una
reorganización que devuelva a los trabajadores el rol que históricamente está
llamado a jugar en el proceso de cambio social progresivo.
COMISION
POLITICA DEL PARTIDO COMUNISTA DE BOLIVIA.
La
Paz, 14 de julio del 2007.