PUEBLOS ESPERANZADOS Y HALCONES ARRINCONADOS

 

Marcos Domich

 

Mientras la crisis del capitalismo continúa galopando y aplastando psicológicamente a millones de personas en el mundo, hay lugares donde se festeja. Va ganando la convicción de que se puede cambiar las cosas y que, al fin, “otro mundo es posible”. En dos países se festeja: Después de años de dominio de la derecha, en Islandia, se ha impuesto la centroizquierda, en bloque electoral con los “verdes”. La situación de este pequeño país se había tornado dramática; fue declarado un “Estado en quiebra”. La gente empezó a pedir la cabeza de los culpables que no era otra que el gobierno mismo. Ahora una izquierda moderada está intentando sacar al país de la postración económica. No es el único país con gobiernos que han colapsado o están al borde del abismo. Por la misma razón han dimitido los gobiernos de la República Checa y Hungría. En fin, el 1º de Mayo este año ya presenta lo que es característica de la época: la confrontación final entre el capital y el trabajo. Está demás decir que el primero tiene la suerte sellada como formación social destinada ser superada históricamente. De nuevo se habla del socialismo.

 

También festejó Ecuador. El presidente Rafael Correa se impuso y ha sido ratificado por otro período. Dijo que su victoria era histórica. En efecto, de 1996 al 2006 hubo un desfile de presidentes sin que ninguno concluyera su mandato. Ecuador era considerado el país más inestable de América. Además vivió en medio de enorme corrupción y desorden económico; el neoliberalismo se impuso campante y millones de ecuatorianos abandonaron su país, en busca de cualquier trabajo para sobrevivir. Un signo más acompaña el triunfo de Correa. Ecuador se reafirma en la cadena de países con procesos de cambios progresistas. También se reafirma la política exterior independiente; lo que se manifiesta sobre todo en su relación con EUA. No habrá más la base norteamericana de Manta y  ninguna concesión a la política agresiva del gobierno de Uribe, que incluso invadió su territorio y lo bombardeó.

 

A pesar de las grandes diferencias entre la situación de los países de avanzada de América Latina y los EUA, no se puede ignorar el nuevo contexto político que se está configurando con la presidencia de Obama, que acaba de cumplir 100 días en la Casa Blanca. Le han contabilizado 500 ofertas. Por supuesto está lejos de haberlas cumplido todas. Pero algunas son significativas: Retiro de las tropas de Irak; cierre de la prisión yanqui de Guantánamo; prohibición del uso de torturas contra los presos; levantamiento de algunas restricciones a Cuba (visitas y remesas a familiares) y comienzo de conversaciones a un alto nivel. Sin ilusionarse mucho y con la advertencia de Raúl de que se puede “hablar de todo”, pero sin condiciones ni el pedido de “gestos”. Es obvio que los halcones yanquis están incómodos e irritados y que la política imperial ha sufrido un revés.

 

P.S. En cuanto a lo de Panamá: Aquí vale lo de que una golondrina no hace el verano y tampoco la culpa es de la izquierda, sino de un gobierno tibio y socialdemócrata que no representó ni a su padre, Omar Torrijos, y menos a la corriente de izquierda continental.