MUJERES SANDINISTAS PARA LA HISTORIA

 Mónica Baltodano

Parte IV

 

Algunas Mujeres de Chinandega.

 

A través de los responsables del Frente interno supe de nuestras estructuras en otros departamentos. Por ejemplo, sabia que Chinandega teníamos a Qucxabel Cárdenas, originaria de Honduras era nuestra principal responsable. También estaban Dulce Maria Zepeda y Tirsa Sáenz, todas muy jovencitas. Yo las miraba casi niñas. Andaban ahí con sus 17-20 años orondas pero firmes en sus tareas. Tirsa nos ha contada de la importancia en la participación de Emigdia y Auxiliadora Ferrufino, vitales en esa etapa.

 

Masaya.

 

Cuando llegamos a Masaya en el Repliegue, varias mujeres tenían las mas importantes responsabilidades. Lubby Morales , originaria de León, quien murió de cáncer después del triunfo, y la chinita, Eva Maria Samqui. Eran junto con Glauco Robelo el mando de la GPP. Y también Lourdes Bolaños, cuyo apoyo resultaba vital para las tareas clandestinas. De los prole recuerdo a Francis Cuadra quien con sus bellos ojos robó rápidamente el corazón de Nacho. Del Frente Oriental no he tenido mucha información, pero recuerdo que de allá vino con su uniforme verde oliva Martha Turcios

Muchas otras formas de participación no armada también fue sustancial para la liberación de Nicaragua. La lucha gremial, la poesía, los cantos, la denuncia, la solidaridad internacional. Desde las monjas como Luz Beatriz Arellano, o la enfermera Silvia Ferrufino que murió después de una dura huelga de hambre, como la poesía mezclada con la colaboración y la militancia de Gioconda Belli, Daysi Zamora, Rosario Murillo. Gloria Gabuardi. El canto militante de Marlene Alvarez en el Grupo Pancasan, de la labor periodística mujeres como Ada Luz Monterrey, Maria Elena Artola, Lily Soto y del trabajo internacional a mujeres como Zenobia Garcia, Betty y Alba Mara Baldovinos, Leana Núñez, Ruth Selma Herrera, Magda Henríquez, y Aminta Granera, quien desde su condición de novicia, estudiando en Guatemala entró a colaborar con la lucha.

No puedo dejar de mencionar a las madres. A la madre de Julio Buitrago, Santos Buitrago a doña Albertina Serrano, doña Velia Peralta, a muchas madres que hacían huelga de hambre para protestar, o participaban en las movilizaciones. Por supuesto de Doña Lidia Saavedra y también a mi madre Zulema Marcenaro que participó junto a otras mujeres de AMPRONAC en la toma del edificio de las Naciones Unidas, para denunciar al régimen.

Y no quiero dejar de mencionar a mis hermanas a las que valientemente se incorporaron. Anita como colaboradora, y en los barrios occidentales a Amparo Baltodano, incorporada en los operativos y dos veces encarcelada. La victoria la sorprendió en la cárcel, donde había sido recientemente recluida. Nunca se pudo recuperar de las cosas que le hicieron en la cárcel. En Leon se incorporó también Adilia Guadalupe, Aracelly.

Alma Nubia , que a sus quince años andaba en operativos con los Comités de Accion Popular, integraciones irregulares que se formaban con gran autonomía para hacer operativos contra los somocistas y contra los becat que aterrorizaban los barrios. Preparando bombas de contacto para uno de esos operativos le estalló perdiendo sus dos manos. La noticia me causó un gran impacto, porque Alma Nubia era la cumiche y siempre fue una mimada de los 9 hermanos.  

Luego el 15 de Junio, en la Masacre de Batahola murió mi hermana Zulema, junto a más de 100 combatientes de los barrios occidentales que se replegaban hacia San Judas buscando irse para Diriamba, o Masaya, zonas liberadas. Yo tengo la lista de más de 50 nombres. Entre ellos quiero destacar a las mujeres: Alba Luz Portocarrero, “Martha”, Soraya Hassan Flores, “Flor” Jazmina Bustamante Peña , “Violeta”; Linda Barreto, Mary José Saenz, “Silvia”; Reina Carballo, “Dora”. Zulema Baltodano “Claudia”.

Según sabemos algunos cuerpos fueron retirados pero la mayoría fueron recogidos por la guardia con palas mecánicas y camiones amarillos. Una parte fueron quemados en un predio detrás del Vélez Paiz, y otros enterrados en una fosa común frente de la Academia Militar. En los 80 se erigió el Centro de Convenciones Oloff Palme. Al hacer las excavaciones encontraron aproximadamente 80 osamentas. Se trasladaron a una tumba común, a la entrada del centro y se pusieron las placas de los nombres que se han podido recuperar, pero cuando Arnoldo Aleman fue alcalde, el mismo día en que mandó a poner una bomba en la tumba de Carlos Fonseca, otros vándalos arrancaron las placas y hasta ahora no se han reconstruido. Mucha gente pasa y no sabe que hay ahí decenas de restos de valientes niños, niñas, muchachos y muchachas combatientes que murieron pensando en que es posible una Nicaragua distinta a la que hasta ahora tenemos.

Este trabajo es sin lugar a dudas incompleto. Seguramente he cometido importantes omisiones. Pero intenta ser un comienzo por rescatar a las protagonistas de una gesta que pertenece indiscutiblemente al pueblo. Otros trabajos con el apoyo de las mismas participantes deberán ver la luz, antes de que sus nombres se los trague el olvido. Ese es el compromiso.