TERRORISMO SEPARATISTA

 

Marcos Domich

 

Conforme pasan los días se torna abrumadora la cantidad de datos que revelan la presencia de planes, de equipos y de gente destinados a desatar una ola de terrorismo. La mejor fuente ha resultado el personaje señalado como el jefe de la célula desbaratada en el Hotel América: Eduardo Rózsa Flores. Por las peculiaridades de esta sui generis personalidad hay una gran cantidad de datos que permiten reconstruir la trama del terrorismo que amenaza a Bolivia. Los ha dejado en sus páginas de Internet. Está  clarísimo y establecido que E. Rózsa era un personaje preparado y entrenado para ejercer la política mediante el uso de la violencia y en este caso específicamente de la violencia terrorista.

 

Hay quienes hacen afirmaciones absurdas de que los sucesos de Santa Cruz (los atentados contra políticos, contra el Cardenal, etc.) diciendo que son hechos para los estrados judiciales y que se los “está politizando”. Estos señores no entienden o no quieren entender que estas acciones son totalmente políticas, hechas por políticos y para producir efectos políticos. Que ese tipo de acciones caiga en el terreno de la delincuencia no les priva de su esencia política, además contrarrevolucionaria.

 

Desde la  Italia de Mussolini, la cuna del fascismo, se ha difundido una categoría del accionar político a la que se ha denominado, en italiano, “subversivismo”. Es lo más característico de la acción política fascista. Al mismo tiempo revela la naturaleza del fascismo como corriente ideológica y política antidemocrática. El fascismo es opuesto incluso a la democracia burguesa. Abomina cualquier procedimiento político que implique la libre expresión y el movimiento autónomo de la gente, de las organizaciones políticas, sindicales y sociales. Otra característica es su horror a las elecciones y al parlamentarismo. Esto está perfectamente demostrado en la historia de nuestro país. Cuantas veces ha surgido un gobierno de izquierda e incluso simplemente democrático-progresista la derecha, por sentir amenazados su dominio y sus intereses, recurre al procedimiento que, in extremis, es para ella la violencia fascista.

 

La caída de Rózsa ha permitido redescubrir los vínculos del fascismo criollo con el fascismo internacional. Se ha repetido la ya antigua conexión de los ústachas de Croacia con los fascistas de la “media luna”. No es ninguna conexión entre croatas de Croacia y descendientes de croatas es, ante todo,  una conexión entre  fascistas de dos continentes. De los cinco de la célula del Hotel América sólo uno tiene apellido croata: Mario Tadic. Los otros son de Rumania, Irlanda y Hungría”. Rózsa era nacido en Bolivia pero tenía además las nacionalidades de Hungría y Croacia. Vino a Bolivia a desarrollar “la resistencia” ante el “gobierno comunista de Evo” a quien había que liquidar y, en su caso separar a Santa Cruz de Bolivia y crear una república oriental.

 

Se revelan nuevas conexiones y presencias. “Página 12” de la Argentina habla de la internacional de los “caras pintadas”. Pero la conversión de Rózsa al islamismo lleva a pensar que hay vínculos con los talibanes, Al Qaeda y el separatismo checheno. Ya se puede hablar de una “internacional negra” con nuevas características, nuevos rostros pero viejos métodos, viejas ideas e inspiraciones.