LA
CONEXIÓN ÚSTACHA
Marcos
Domich
Hace mucho tiempo se sabía o se presumía, con gran
posibilidad de certeza, las vinculaciones de los ústachas
(fascistas croatas) con la derecha fascistizada de
Santa Cruz. Un punto de principio, en el análisis, es que la vinculación no es
entre croatas y descendientes de croatas, sino entre fascistas de origen croata
con otros fascistas que de alguna manera se vincularon con
Entre la gente del grupo terrorista, desbaratado en Santa
Cruz la madrugada del día 16, hay uno solo
de apellido croata: Tadic (se pronuncia Tadich), que fue dado de baja de
Es extraña la evolución o las volutas ideológicas que pasó
en su vida. Siempre fue un personaje de una vida cambiante y turbulenta. Se
podría definir su pensamiento y conducta como la de un vicariante. De pronto
parecía inclinarse a la izquierda y expresarse favorablemente por Chávez como,
acto seguido, lanzar proclamas en el espacio cibernético a favor de la “nazión camba”. En materia de
credos no es menos sorprendente: saltó del agnosticismo a la rigidez
intolerante del Opus Dei y luego
al fanatismo islámico, tornándose antisemita y pro palestino, a pesar de su
origen judío. En fin una suerte de galimatías que más que configurar un sujeto
político crea una sintomatología para un caso clínico.
En la psicopatología se
describen este tipo de casos dominados por el patetismo y la impulsividad y son
las personalidades adecuadas para las acciones extremas y para identificarse
con los extremismos, de derecha o de izquierda.
No pensamos que el fascismo o, en general, el extremismo
de derecha tenga mucho que ver con la patología de la personalidad. Podríamos
admitir que se pueda pensar acaso en una suerte de patología social, en un
producto de la sociedad capitalista que ha ingresado a la etapa de su larga
agonía final. Como que, el fascismo, es una especie de escudo que aparece en
momentos de emergencia, en momentos en que percibe que su existencia está
amenazada. Para ello puede recurrir a personalidades como las del infortunado
Eduardo Rózsa. En fin esto sugiere la necesidad de
análisis más profundos y más documentados. Entretanto lo que queda claro es que
sí hay vínculos entre el fascismo croata y el fascismo de la “media luna”. No
hay dónde perderse ni cómo puedan ocultarlo.