VENEZUELA HACIA EL SOCIALISMO

 

Marcos Domich

 

El anterior domingo el pueblo venezolano acudió a las urnas por décimo quinta vez en diez años. De nuevo ganó la consulta la fórmula propuesta por el Presidente Chávez. Ésta no consiste sólo en la posibilidad, ahora constitucional, de la reelección del presidente, cuántas veces la estime necesaria el pueblo. Lo más importante es que los cambios constitucionales reafirman la vía venezolana al socialismo. Si esta perspectiva no estuviera en la agenda política, los medios del imperio y sus aliados, tanto en Europa como en América Latina y la prensa que le es adicta, no seguirían rasgándose las vestiduras. Hablar de socialismo irrita y revuelve de ira a los reaccionarios. El valor histórico de la Revolución Bolivariana es que ha puesto en el tapete mundial la certeza continuación del tránsito del capitalismo al socialismo.

 

La reelección, como tal, importa una higa al imperialismo y la derecha. Cuando postulaban a la re-reeleción Menem y Uribe no dijeron nada. Por el contrario movieron secretamente sus hilos para que eso fuera aprobado por los congresos de sus países. En Europa pueden reelegirse cuantas veces quieran como sucede en Alemania, Inglaterra y España, donde estos últimos,  además, tienen un rey que no lo cambian hasta su muerte. Kohl y la Thatcher gobernaron algo más de tres lustros, cada uno. De todo esto resulta que el problema de principio en la democracia - así sea formal y burguesa - no es la prolongación de los mandatarios en el poder. El tema es qué hacen éstos. Si para los monopolios y las clases poseedoras aplican una política que favorezca sus intereses, los presidentes y primeros ministros, pueden permanecer en el poder por tiempo indefinido.

 

Pero cuando se trata de líderes de la izquierda (y a veces ni siquiera son tan de izquierdas) entonces se acude a la descalificación más despreciable y se organizan campañas que cuentan con millonarios recursos. ¿Ejemplos? Muchos, aquí y en todo el mundo. En Europa emprenden contra Lukashenko, presidente de Bielorrusia al que llaman el último stalinista europeo. Es que su régimen no ha desbaratado el patrimonio que heredo del socialismo, repudia a la OTAN y su política es de franco corte prosocialista. Ejemplos hay más. El pecado capital de Chávez y por el que buscan su eliminación con cualquier procedimiento, es haber arrancado a Venezuela de la coyunda imperialista y haber proclamado la construcción del socialismo. Pero lo peor para el imperio es que la Revolución Bolivariana generó un radical cambio en la correlación internacional de fuerzas. Venezuela es el cuarto exportador mundial de petróleo y lo ha puesto el servicio no sólo de su desarrollo nacional, sino que se ha convertido en una suerte de palanca económica para la región. Chávez compra técnica militar rusa y mantiene un gran comercio con la China Popular. Ha invitado a la flota rusa a visitar sus costas y darle a EUA una respuesta a la reorganización de su Cuarta Flota. Por eso es tan importante el triunfo de Chávez y lo ha hecho por la límpida y democrática vía de la urnas. Hasta la oposición lo reconoce a regañadientes.